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Según la organización sin ánimo de lucro Missing Voices, que fue creada por la sociedad civil para registrar y visibilizar la violencia en Kenia, las mujeres representan más de un tercio de los presuntos asesinatos y desapariciones a manos de la policía. Uno de los casos que más cobertura ha tenido, recientemente es el de la activista pro derechos humanos Caroline Mwatha quien se encontraba haciendo campaña contra las ejecuciones extrajudiciales y desapareció. La encontraron muerta, días más tarde, en un depósito de cadáveres de la ciudad. 

The New Humanitarian (TNH) recoge el testimonio de Fatuma Mohamud Mohamed, comisionada de la Autoridad Independiente de Supervisión de la Policía de Kenia (IPOA), que denuncia, por ejemplo, que ha habido muchas agresiones sexuales contra las mujeres. Sin embargo, según recoge el mismo medio, esta violencia se extiende al abuso policial, ejecuciones extrajudiciales, impunidad política y otras transgresiones económicas sociales y psicológicas. 

Wanjira Wanjiru lidera e impulsa, junto a otras muchas, el Movimiento de Mujeres en Centros de Justicia Social para la defensa de sus derechos y su participación política. Según cuenta para TNH, se trata de un espacio organizativo sólo para mujeres fuera del control patriarcal de los hombres. Estos centros reúnen a mujeres activistas por la justicia social de algunas de las comunidades más pobres de Nairobi. Un alto número de ellas ha sufrido directamente, o a través de sus familiares más cercanos, la violencia policial. Este es el caso, por ejemplo, de Wanjira, nacida en Mathare, uno de los asentamientos más grandes y pobres de Kenia, cuyo hermano mayor se cuenta entre los más de 712 jóvenes que podrían haber sido asesinados desde 2007. La versión oficial es que cayó víctima colateral de un tiroteo policial, pero cuando la familia fue a verlo en la morgue, observaron que la bala había provocado un orificio de entrada en la nuca y salido por la boca, como si se tratase de una ejecución. 

Otras mujeres pertenecientes al movimiento, cuentan historias similares con hijos, maridos, hermanos, etc. así como que su motivación para unirse a la lucha por la erradicación de la violencia y el reconocimiento de sus derechos ha sido defender a otras mujeres y evitar que éstas sufran lo mismo.

Mama Victor, otra de las activistas, perdió a sus dos hijos al mismo tiempo, cuando volvían del trabajo a casa, víctimas de un tiroteo que se desencadenó a consecuencia de una protesta poselectoral en la que quedaron atrapados. Debido a ello, Mama Victor fundó, con la ayuda del Centro Social de Justicia de Mathare, la Red de Madres de Víctimas y Sobrevivientes con el propósito de ofrecer ánimo, consuelo y voluntad a otras mujeres que han pasado por situaciones parecidas. 

En el caso de la violencia sexual, según expresa Mama Victor para TNH,  está siendo una lucha especialmente difícil y dura de llevar a cabo, ya que la mayoría de las supervivientes temen a las represalias si rompen el silencio. Otra de las dificultades es la impunidad de quienes la ejercen especialmente por el hecho de que sea el organismo receptor de las denuncias el mismo que es denunciado, ya que, según afirman las activistas, las denuncias desaparecen o no son archivadas. 

Faith Kasina, procedente de Kayole, un barrio con un índice muy alto de criminalidad, fue agredida sexualmente hace un año por un policía en las manifestaciones de Saba Saba. A raíz de aquellos hechos, Kasina colaboró en la creación de Kayole Community Justice Center, reconocido como el primer centro para reivindicar y promover la justicia social dirigido por mujeres. Tal y como dice la joven de 25 años, así, las otras mujeres, especialmente las niñas, se dieron cuenta de que, por cierto , podríamos unirnos y hablar con una sola voz. Creo que lo que nos une es nuestra pasión por lo que defendemos. Que el niño que voy a traer al mundo no se enfrente a la misma vida que yo.

Son ejemplos de mujeres que lideran y promueven el movimiento por la justicia social y la erradicación de la violencia, a través de la acción conjunta, movidas por la solidaridad femenina, la valentía y el deseo de que ninguna otra mujer, niño o niña la pueda sufrir. 

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