AuratMarch. Twitter

El viernes y sábado pasados, grupos activistas feministas han organizado marchas por todo Pakistán en apoyo a la última víctima de agresión sexual. Se trata de una mujer que fue violada grupalmente en presencia de sus dos hijos, en la autopista mientras esperaban a la policía para ser socorridos tras haberse quedado sin gasolina. El caso ha aumentado la repulsa cuando el investigador principal de la policía anunció a los medios que la culpa era de la víctima por conducir sin un hombre por la noche y por no haberse asegurado de tener suficiente gasolina antes de iniciar el viaje por una ruta que consideraba poco segura. 

Grupos activistas feministas han denunciando a los medios estas declaraciones al identificarlas como propias de un posicionamiento que predomina en una cultura que culpabiliza a las víctimas de la violencia sexual y que trata a las mujeres que denuncian como delincuentes, en Pakistán y en más partes del mundo. Desde que sucedieron los hechos, se han ido organizando marchas en diferentes ciudades y en las redes sociales, donde personas muy diversas del ámbito público del país se han posicionado a favor de la víctima y en contra de la violencia generalizada contra las mujeres, que les roba su seguridad y libertad.

El primer ministro, Imran Khan, se pronunció a través de Twitter mostrando tolerancia cero ante delitos de tal brutalidad, asegurando justicia y responsabilidad. También Shireen Mazari, ministra de Derechos Humanos, se ha posicionado públicamente incidiendo en la importancia de apoyar siempre a la víctima, considerando “inaceptables” los comentarios de la policía y solicitando por ello  su renuncia. 

 

Esta agresión sexual se produce cinco días después del secuestro, violación y asesinato de una niña de cinco años en Karachi. Pakistán ocupa el puesto 147 entre los 182 países que han ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de la infancia. 

Las evidencias científicas con impacto social que aportan conocimiento para la  comprensión de la problemática de la violencia de género, señalan que una actuación transformadora de esta realidad es conseguir que a nivel social se rompa el silencio en apoyo a las víctimas y predomine un posicionamiento público en contra de las conductas y personas violentas. Por ello, gracias a la valentía y solidaridad de mujeres paquistaníes y de muchas más personas de cualquier parte del mundo que se atreven a denunciar públicamente estas injusticias y exigen responsabilidad, cada día se benefician más víctimas de la violencia en cualquier parte del mundo.   

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