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Patricia Campos es la impulsora de Goals for Freedom, un proyecto que fomenta la igualdad de derechos a través del deporte. En concreto, la misión de este proyecto es desarrollar la autoestima, el empoderamiento, la toma de decisiones y la capacidad de liderazgo de las mujeres, adolescentes y niñas para producir un cambio en la sociedad a través del fútbol. 

Según El País, Patricia (Onda, Castellón, 1977) tiene tres pasiones: el fútbol, los aviones y las personas. Fue la primera mujer en pilotar un reactor en el ejército y la primera española en convertirse en entrenadora de fútbol en EE.UU. Un viaje a Uganda le cambió la vida y desde entonces utiliza el balón como herramienta de empoderamiento y transformación social. 

Según Patricia, a través de este proyecto se intenta transmitir valores como autoliderazgo, empoderamiento, confianza, autoestima, respeto a unas normas, respeto a las propias compañeras.  Como se ha demostrado en diferentes proyectos con impacto social, son los sueños los que mueven a las personas a seguir caminando y, como ella misma dice, los sueños están para cumplirlos. Campos cree que las niñas necesitan mujeres referentes para poder soñar alto y verse capaces de cumplirlos. Según la propia Patricia, es de esta forma como todo puede ser diferente. 

Lo que la motivó a dejar el ejército y dar un giro a su vida fue uno de los sentimientos más transformadores, la solidaridad.  Ayudar a otras mujeres a lograr sus sueños y luchar como ella lo había hecho la llevó a Uganda donde, según relata, a muchas mujeres se les dice que no sirven para nada. Allí colabora en la escuela Hill Land Primary School donde entrena a un equipo de fútbol femenino, da clases de idiomas y primeros auxilios y facilita donaciones de material escolar y deportivo. En esta escuela y en la Hope House Foundation puso en marcha el proyecto Goals for Freedom con el objetivo de integrar a las mujeres con VIH en sus comunidades. 

La solidaridad la ha llevado a desear que otras mujeres disfruten de lo que a ella le aportó el deporte: amistades y situaciones en la vida muy bonitas llenando su vida de alegría. 

Cuando vió el poder transformador social del deporte en Uganda, quiso llevarlo a Valencia, donde transfirió esta iniciativa. Cuando está allí, juega al fútbol con mujeres víctimas de violencia machista, con personas con enfermedades mentales, con migrantes y con todo el que quiera participar en las pachangas en las que cualquier mujer, hombre, deportista o no deportista, migrante, etc., con diferentes inquietudes y procedencia, puede ponerse en forma y conocer a más personas. 

Un ejemplo del impacto de este proyecto es el relato de María Ángeles Bergón, de 65 años, que no se pierde un partido. Según ella misma, formar parte de este proyecto impulsado por Patricia hace que te sientas parte de una familia en la que no importa la edad, la raza ni el sexo, solo importa la persona. María Ángeles recalca que tener a Patricia como ejemplo de mujer luchadora ayuda a que ellas y ellos también lo sean. 

Sabemos por los avances en neurociencia que tener una motivación que te haga levantarte cada día, es decir, tener propósitos vitales,  mejora tu salud y por tanto la calidad de vida. Proyectos como este son un ejemplo de cómo a través del deporte se puede mejorar la vida de las personas más vulnerables, de aquellas que están solas, que han sufrido violencia o que tienen una enfermedad y, en concreto, la vida de niñas, adolescentes y mujeres.  

Como recoge en su página web, a través de este proyecto se sueña con la construcción de una sociedad mejor a través del deporte para erradicar la desigualdad y fomentar la autoestima y habilidades de las mujeres y con la transmisión de valores culturales y virtudes éticas como son la solidaridad, respeto, convivencia intercultural, valentía y disciplina. 

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