La actual pandemia del coronavirus podría poner en riesgo los avances alcanzados en los últimos veinte años en la erradicación del trabajo infantil, según comparten las Naciones Unidas.  Con el aumento de la pobreza se teme que las familias que más dificultades enfrentan en el mundo no tengan otra opción que poner a sus hijos e hijas menores de edad a trabajar para de sobrevivir. Por tanto, reforzar las medidas de protección social es fundamental, en especial en momentos de crisis, ya que proporciona asistencia y recursos mínimos a las personas más vulnerables. 

En estos momentos las Naciones Unidas advierten de la urgencia de prevenir la explotación infantil, por lo que invitan a los gobiernos a integrar en sus políticas cuestiones relacionadas con el trabajo infantil. Especialmente, desde el ámbito de las políticas educativas y las relacionadas con el ámbito laboral, a fin de garantizar los derechos humanos de todas las personas. 

Según recogen los medios, algunos países ya han comenzado a seguir estas directrices. En Brasil, por ejemplo, las autoridades han lanzado una campaña nacional para ayudar a combatir el trabajo infantil a través de una canción orientada a alertar de la esclavitud que genera el trabajo infantil. Por otro lado, el gobierno de Pakistán, tras la muerte de una niña de ocho años ilegalmente contratada como criada, ha propuesto cambios legislativos para ilegalizar que menores de edad puedan realizar trabajos domésticos. 

La clausura de las escuelas y el escaso acceso a los servicios sociales hace que la infancia más vulnerable se encuentre en situación de ser obligada a trabajar. Frente a ello, en Etiopía una organización sin ánimo de lucro ha puesto en marcha una iniciativa para favorecer que los niños y las niñas continúen leyendo durante la pandemia: cerca de 20 camellos cargados con libros recorren las zonas más remotas del este del país para que los más pequeños y las más pequeñas puedan continuar disfrutando y aprendiendo de la lectura. 

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