Mientras el mundo intenta parar la expansión de la Covid-19, la República Democrática del Congo lucha, además, contra la expansión del sarampión, un nuevo brote de Ébola y también se enfrenta a un conflicto armado.

El brote del Ébola en Mbandaka, anunciado el 31 de mayo, sería el 11º brote del virus desde que se descubrió en 1976. La epidemia de sarampión se ha cobrado ya cerca de 6.000 vidas y la Covid-19 ha contagiado a 3.600 personas y causado 78 muertes, según informa Thomson Reuters. Además, el sistema de salud de la República Democrática del Congo se ha visto debilitado a causa de los años del conflicto armado.

Las mujeres corren aún más riesgos: las necesidades de salud reproductiva se posponen, la violencia sexual contra ellas ha aumentado con el conflicto armado y, al ser muchas mujeres cuidadoras de los enfermos, tienen mayor riesgo de contagiarse y son a menudo culpadas de expandir los virus. Según Chantal Umutoni, asesora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la situación impactará en el acceso a servicios sanitarios esenciales, especialmente para la infancia y las mujeres. Además, un estudio llevado a cabo por el Comité Internacional de Rescate ha informado de que, por temor a ser acusadas de tener el Ébola, muchas mujeres posponen o evitan pedir tratamientos de salud reproductiva o sangrado.  

Según Umutoni, es importante involucrar a las mujeres, incluyéndolas en grupos de respuesta, en posiciones de toma de decisiones y estableciendo debates de mujeres para mujeres.

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