En estos tiempos, los centros que brindan servicios de apoyo y de salud se convierten en salvavidas de muchas mujeres de colectivos vulnerables como las indígenas y las afromexicanas. De acuerdo con la información Thomson Reuters Foundation News, las casas CAMIs (Casas de la Mujer Indígena o Afromexicana), dirigidas por mujeres líderes y reconocidas en sus comunidades, podrían cerrar debido a la escasez de recursos económicos de los que disponen en la actualidad y la falta de ayudas gubernamentales para poder subsistir. 

Los recientes recortes del gobierno mexicano podría, entonces, ver mermadas o imposibilitadas las labores de asistencia y apoyo con perspectiva de género y pertinencia cultural que brindan, entre las cuales se encuentran el servicio de traducción de lenguas indígenas, asistencia durante el embarazo, en el parto, prevención de violencia de género y derechos sexuales y reproductivos. En situaciones de riesgo por violencia de género, agravadas por la situación actual, muchas mujeres se dirigen a estos centros en una situación de huida para salvaguardarse puesto que desconfían del sistema. 

Los CAMIs son un servicio muy necesario especialmente en las zonas rurales, de acuerdo con las palabras recogidas por el medio de Blanca Estela Pelcastre, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, áreas en las que tan solo hay presencia del 1.5% de hospitales públicos del país.  

Desafortunadamente, uno de los centros ya ha tenido que cerrar mientras que la mayoría de CAMIs operan en condiciones extremas, sin electricidad ni internet al no poder hacer frente a las facturas. Las cifras plasman la urgencia y necesidad de millones de mujeres: de 130 millones de habitantes en México, 26 millones de personas se identifican como indígenas mientras que más de un millón de personas son afroascendientes. 

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