Construir relaciones sostenibles con el medio ambiente es una de las prioridades en esta década. El aumento de emisiones de gases, especialmente el metano y el dióxido de carbono, llevan a la generación del efecto invernadero. Una acción a fin de transformar esta situación es el aumento del conocimiento ambiental y la comprensión de los problemas que acarrea el cambio climático.

La alfabetización ambiental es una pieza clave para transformar estos problemas complejos, que algunas veces lleva a la desconexión entre las acciones individuales y las consecuencias que tienen estas en el medio ambiente.  

La creación de una experiencia de Realidad Virtual Inmersiva (IVR, por sus siglas en inglés), es decir, una realidad aumentada, virtual y mixta, puede proporcionar vivir una experiencia en primera persona. 

Un equipo de la Universidad de Stanford, conscientes de esta situación, ha realizado una revisión sistemática para conocer las contribuciones de la IVR en la mitigación de las existentes lagunas de conocimentos sobre el medio ambiente. 

El equipo de investigación halló, a través de 13 artículos científicos, que la IVR puede promover esta alfabetización medioambiental, la cual abarca una amplia gama de actitudes. La realidad virtual permite a las personas usuarias experimentar y visualizar las consecuencias ambientales de sus acciones tanto sobre ellas mismas como en otras personas, o les permite también tomar la perspectiva de la naturaleza misma. 

No obstante, aunque el potencial es grande y los primeros hallazgos son prometedores, en la actualidad se ha realizado todavía muy poca investigación sobre el uso de la realidad virtual para mejorar la educación ambiental.

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