La violencia de género, una realidad que ya era preocupante en la sociedad, se ha incrementado todavía más durante la crisis del coronavirus. 

En el artículo An increasing risk of family violence during the Covid-19 pandemic: Strengthening community collaborations to save lives [Un riesgo creciente de violencia familiar durante la pandemia de Covid-19: Fortalecer las colaboraciones comunitarias para salvar vidas], el autor, Andrew Campbell, alerta de uno de los efectos indeseados del COVID-19 y de sus medidas de confinamiento, distanciamiento social, cuarentena en el hogar y cierre de espacios comunitarios: el incremento drástico de la violencia familiar en todo el mundo. 

Muchos países ya están informando de un aumento dramático en los casos denunciados de violencia doméstica. De hecho, como ya alertaba la Comisión Europea en un comunicado, para muchas mujeres, niños y niñas, su propia casa no es un lugar seguro. Si bien no existe un precedente claro para la crisis actual en la literatura académica, explorar el impacto de los desastres naturales en los informes de violencia familiar puede proporcionar información importante para las y los profesionales que atienden a las víctimas de violencia doméstica. 

Mejorar las colaboraciones entre el bienestar humano y las agencias de bienestar animal, expandir las alianzas comunitarias e informar al público sobre la gran importancia de denunciar cualquier preocupación de abuso son claves en este momento. En este sentido, el estudio está haciendo un llamamiento a la intervención de la comunidad, de todas aquellas personas que puedan estar siendo testigos de un caso concreto; es la tan conocida bystander intervention, para la cual también es necesaria la protección de esas personas que se atreven a intervenir.

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