El pasado sábado 2 de mayo se celebraba el Día contra el Bullying. La UNESCO ya declaró, en una publicación a inicios del año 2019, al bullying y la violencia como un problema de gran magnitud a nivel mundial; asimismo, según los datos obtenidos del Primer Estudio Mundial de la ONG Bullying sin fronteras y la OCDE, sabemos que ha ido en aumento de forma dramática con respecto a las mediciones anteriores. 

Por otro lado, la realidad del momento en el que nos encontramos, en la que los niños y niñas no acuden a sus clases de forma presencial debido al estado de alarma, ha provocado un notable descenso de las consultas sobre acoso escolar. Sin embargo, esto no implica que la violencia escolar se haya pausado. Quienes acosan encuentran ahora sus medios para ejercer la violencia a través de las redes.  Según anunciaba la Fundación ANAR en una publicación, las consultas relacionadas con el ciberbullying ocupan el 3% de todas las llamadas que reciben y advierten de que, si bien el plano presencial ya no es un medio efectivo para ejercer la violencia en el entorno escolar, ahora la red es el nuevo escenario más propicio para que se dé. 

Teniendo estos datos en mente y para facilitar las denuncias, la fundación ha habilitado desde el día 23 de marzo el Chat Anar como un nuevo mecanismo de consulta para atender a las víctimas de ciberacoso. Aseguran que este es el medio más efectivo para que los niños, las niñas y/o jóvenes víctimas de violencia en las redes se pongan en contacto con los mecanismos de protección. 

Pese a los preocupantes datos, sabemos por publicaciones anteriores que los países que presentan mejores cifras contra el bullying son aquellos que llevan a cabo actuaciones basadas en evidencias en las que se implica a toda la comunidad educativa y se forma al profesorado. Igualmente, los peer-intervention programs, en los que se incentiva la protección de las víctimas desde el grupo de iguales como personas sujetos activos que se posicionan contra la violencia (Green Dots), muestran también su eficacia en el terreno virtual. 

La fundación ANAR recuerda que durante el confinamiento los centros educativos están a disposición y tienen la obligación de prestar su ayuda e intervenir igualmente en las situaciones de ciberacoso. 

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