No es un asunto baladí. Así lo reconoce el gobierno danés, de forma que hoy mismo se reabrirán las peluquerías, obligadas a cerrar desde hace un mes. Dinamarca va controlando la Covid-19 con eficacia, y las peluquerías, al nivel de negocios como las autoescuelas y de profesionales como dentistas o fisioterapeutas, reanudaran sus servicios. ¿Tan importante es peinar, cortar o teñir el pelo como atajar el dolor de muelas, aliviar el reumatismo o sacarse el carnet de conducir? Pues sí, parece que sí.

Y no es un parecer equivocado. Entre nosotros y nosotras, hasta que las peluquerías vuelvan a prestar servicio, los efectos perversos de su ausencia serán extremadamente visibles en gran parte de su clientela. Que el cabello crezca sin coto no será un inconveniente para las niñas y mujeres jóvenes, tampoco para los chicos y hombres jóvenes. Coletas o melenas largas, para estos colectivos son soluciones a elegir e incluso a la moda. También podrían serlo, hasta cierto punto, para población madura, pero no con mucha madurez. A las ancianas, más bien cabe imaginarlas con un moño, pero hasta que la melena les haya crecido lo suficiente para hacérselo… Y a los hombres de edad provecta, ni la melena larga, ni la coleta, ni el moño les pega. Así que, este colectivo desatendidos requiere con urgencia de una peluquera o un peluquero.

No obstante, existe un grupo todavía más necesitado. Se trata de las mujeres maduras que en cuanto han descubierto en su cabeza las primeras canas han recurrido al tinte. Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo en ellas desde que su cabello va creciendo y creciendo mientras están confinadas? Comprueban que los tintes caseros ya no resultan válidos cuando las canas se han vuelto contundentes. Los cabellos blancos se van imponiendo pertinaces en las sienes, en las raíces, cada vez más ampliamente. Pronto su pelo será bicolor en dos franjas progresivamente anchas, sin que eso esté de moda. Si acaso lo estuviera, ya no habría problema. 

Si nuestras peluquerías tardan en ponerse en funcionamiento, no solo existirá el problema de la fealdad cabelluda sino el de la saturación de clientela femenina ávida de volver a la normalidad capilar. Solo cabe confiar en que no haya peleas por los primeros puestos. 

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