Susana Rodríguez. Redacción médica

Estos días afrontamos una de las mayores situaciones de adversidad que hemos conocido, la pandemia global del coronavirus. Para plantar cara y colaborar en la medida de lo posible, están surgiendo iniciativas solidarias en todos los ámbitos y por personas que, con su valentía y generosidad, tratan de hacer más llevadero el confinamiento a quienes están a su alrededor.

Pero hay un colectivo que estos días está luchando en primera fila dejándose la piel para derrotar al virus, todas las personas que forman parte de los equipos sanitarios, colectivo que históricamente ha estado feminizado. Cada día vemos cómo están siendo ejemplo de profesionalidad y humanidad y por eso cada noche las calles de todo el país se llenan de aplausos de agradecimiento.

Estos equipos los forman cientos de personas con nombre propio, pero hoy destacamos uno en especial. Es el de Susana Rodríguez que, además de médica, también es campeona mundial paralímpica en la categoría de discapacidad visual en tándem. Uno de sus sueños era participar en los Juegos de Tokio 2020. No obstante, ha priorizado su labor en el hospital de Santiago de Compostela, donde es médica residente.

En el medio EFE, ha explicado que mientras pueda aportar algo para que mejore esta situación, no irá a Tokio, siendo así vivo ejemplo de que para ganar en esta batalla es imprescindible que trabajemos en colectivo: “Si todos pensamos en nuestros Juegos, en nuestras opciones de medallas, no mejoraremos”.

Susana vive con otras dos compañeras de piso, también médicas que están trabajando en primera línea contra el coronavirus. Explican cómo, al tratarse de Galicia, la situación está bastante contenida, que trabajan de manera coordinada desde el hospital para frenar la curva y no colapsar el sistema sanitario. Otro de los puntos esenciales que relatan las tres es que, a pesar de la dificultad, tratan de no dejarse llevar por la psicosis y la histeria y se ayudan a mantenerse fuertes. 

En definitiva, esta campeona plantea que, en estos momentos, haber tenido que enfrentarse a una vida de dificultades la está ayudando a ejercer una mejor labor y ha sabido priorizar el bien colectivo, aún a costa de uno de sus sueños.

Como ella, cientos de personas están yendo cada día a los centros sanitarios para acabar con una pandemia que nos afecta a todos y a todas. Están yendo todos los días y todas las noches, a trabajar en primera línea, enfrentándose cara a cara tanto con la enfermedad como con el inmenso dolor que está generando. Por acabar con la pandemia están  renunciando a permanecer a salvo en casa con sus familias, a cuidar únicamente de sus seres queridos o a priorizar sueños individuales como en el caso de Susana.

Que el agradecimiento se extienda más allá de esta crisis. Que dure también cuando se terminen los días en los que a las ocho de la tarde nos levantamos y salimos a los balcones a aplaudir con todas nuestras fuerzas. Por Susana Rodríguez, por todas las mujeres y hombres que, como ella,  están ahora mismo dando la vida por la de todos y todas nosotras, ya sean médicas, enfermeras, auxiliares, celadores… , por quienes ya han renunciado después de dar todas sus fuerzas, y por quienes se han estado preparando durante años estudiando sin descanso para salvar vidas, y continuarán haciéndolo cuando derroten a esta pandemia.

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