Hatshepsut

A pesar de los intentos de sus sucesores para ser borrada de la historia, la vida de Hatshepsut, continúa siendo recordada y es digna de ser difundida.  

Maatkara Hatshepsut (1479-1457 a.C.), cuyo nombre siginifica: La más importante de las Damas Nobles, fue la primera mujer-faraón de Egipto y logró gobernar con éxito durante más de veinte años la civilización más poderosa de la Antigüedad. 

A la muerte de su padre, Tumotsis I, era la mejor situada para sucederle en el trono, pese a esto y negando la última voluntad del faraón al designarla Heredera, la casaron con un hermanastro que fue nombrado faraón. Esto la convirtió en reina consorte. No obstante, su marido falleció en poco tiempo y dejó como su sucesor a un hijo con una de las mujeres secundarias, y no a la heredera legítima, que por ley hubiera sido la hija fruto de su matrimonio.  Esto llevó a que Hatshepsut ostentara la regencia ya que su hijastro tenía pocos meses.  

En contra de todas las leyes y costumbres del Estado egipcio, se negó a someterse y finalmente logró el puesto de faraón (denominada así ya que en Egipto no se existía la figura de “faraona”). 

Así, empezó a mostrarse como única soberana de Egipto, e incorporó a su imagen y las representaciones que darían cuenta de sus obras, los atributos de un faraón –la barba postiza y el tocado nemes– y los epítetos reales masculinos de Rey del Alto y el Bajo Egipto y  Señor de las Dos Tierras.

Según detallan algunos estudios como el de Brunner-Traut, fue una reina que destacó por su inteligencia, su fortaleza, la templanza, el afán y la devoción al luchar por sus ideas y proyectos. Varios y varias de las historiadoras que han escrito sobre ella, destacan que una de las claves de su éxito fue que supo construir un equipo fuerte y diverso para lograr más triunfos políticos y sociales.

Durante su reinado, consiguió poner de su parte a diferentes grupos de poder, entre ellos la clase sacerdotal, lo que la llevó a lograr que se levantaran vetos a las mujeres.  Además, su regencia. aún sufriendo seis conflictos militares, se caracterizó por la paz, la armonía y la devoción de su pueblo.  

A su muerte, su hijastro trató de borrar los grabados sobre ella para que no pasará a la posteridad. Sin embargo, no lo logró,  y actualmente es reconocida como una de las primeras mujeres que lograron hacer historia. Podemos encontrarnos con su legado en obras relacionadas con ella que han perdurado hasta nuestros días como obelisco en la de Karnak, en el que reafirma su ascendencia divina como hija del dios Amón y también en el recinto de las barcas sagradas de la ciudad de Luxor y la Capilla Roja del templo de Amón, en Karnak

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