El pasado 11 de febrero se publicaba que un profesor de un  instituto gironés era detenido por presuntos abusos sexuales hacia tres alumnas del centro. 

Los hechos salieron a la luz gracias a la denuncia de una de las niñas cuando alertó de comportamientos denunciables. Desde el momento de la denuncia,  el centro rápidamente puso en marcha el protocolo de actuación para comprobar la veracidad de los hechos e informar a las familias por si hubiera más casos.

Gracias a esta primera alumna, de unos 11 años según informan diferentes medios, que se atrevió a hablar, otra dos se han unido a la denuncia. Con estos testimonios y una primera profundización llevada a cabo desde el equipo docente del centro, se contactó con el Departament d’Educació que investigó el caso y finalmente detuvieron al profesor. 

Desde las instituciones competentes siguen recopilando información para esclarecer los hechos y se ha abierto una investigación interna. En el caso de confirmarse las acusaciones hacia el profesor, se estudiarían las penas correspondientes, que podrían incluir apartarle de la docencia. 

Por el momento, el profesor acusado se encuentra apartado del centro al haber pedido la baja voluntaria hace aproximadamente diez días. Por ello, en el caso de que decidiera incorporarse, las personas responsables han informado de que se tomarían las medidas necesarias priorizando siempre la protección del alumnado

En definitiva, siempre es fundamental respetar la presunción de inocencia, pero eso no impide que se actúe con rapidez y contundencia cuando hay menores en riesgo de sufrir violencia. Para ello, es fundamental, como ya ha demostrado la ciencia, creer y apoyar a las personas que se atreven a denunciar, aún más cuando las víctimas son menores que se encuentran en una relación de poder tan patente como es la de profesor-alumna.

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