El pasado 4 de Enero se celebró el derbi de filiales de Barça y Español en el estadio Johan Cruyff. Durante el partido, un reducido grupo de aficionados profirió proclamas nazis y cánticos ofensivos contra el Español, sus aficionados y alguno de sus ex jugadores. 

Aunque los hechos no se recogieron en el acta ni provocaron la suspensión del encuentro por parte de los árbitros, sí han dado lugar a un posicionamiento claro por parte de los clubes. El Español los ha denunciado ante el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol, organismo que ejerce la potestad disciplinaria deportiva sobre todas las personas y entidades que forman parte de su propia estructura orgánica (clubes,  futbolistas, técnicos, directivos, árbitros…). Que un club denuncie actuaciones en su contra no es nada nuevo en el mundo del fútbol y del deporte en general, ya que históricamente se ha entendido que era una manera de defender sus propios intereses, algo que las aficiones siempre han aplaudido.

El Barça, por su parte, hizo público un comunicado explicando su posicionamiento claro y contundente en contra de este brote de violencia y sus responsables, aun tratándose de aficionados que se identificaban como seguidores del propio club. En primer lugar, ya durante el partido, las fuerzas de seguridad privadas de la entidad rodearon a este grupo de aficionados para que después fueran expulsados del estadio por parte de los Mossos d’Esquadra. En segundo lugar, se ha pedido también la colaboración de Mossos para poder identificar a los responsables, denunciarles ante la Fiscalía responsable de delitos de odio (y, si fueran socios, también ante la Comisión Disciplinaria del club) y prohibirles el acceso a las instalaciones del club. En tercer lugar, el Barça pide disculpas y explicita su compromiso para “erradicar cualquier comportamiento violento”.

Que un club se posicione de este modo, especialmente cuando implica ir en contra de quienes se identifican como aficionados propios, es una tendencia relativamente reciente que merece ser resaltada y aplaudida, por ser valiente (se necesitan fuerza y valentía para oponerse a las represalias de los violentos, como se evidencia en diversos artículos de este diario) y por contribuir decisivamente a la prevención de la violencia en un contexto con enorme influencia en la construcción de las masculinidades. 

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