El pasado 7 de febrero Rosa Valls consiguió la plaza de catedrática. Hoy la entrevistamos para conocer más a fondo el porqué representa una victoria feminista.

¿Por qué es una victoria feminista?

Porque, al ser la investigadora principal de la primera investigación I+D sobre violencia de género en las universidades españolas, los acosadores se propusieron que no continuara mi carrera en la universidad y, como no pudieron, dieron por seguro que no llegaría a catedrática, aunque tengo mucho mejor currículum científico. Así, podrían dar un ejemplo para que otras mujeres no se atrevieran a romper el silencio y ellos podrían continuar con sus acosos. Afortunadamente ha habido personas científicas y con ética que me han apoyado.

¿Entonces, los acosadores están derrotados?

Si, es una derrota de todos lo que querían destruirnos, incluyendo altos cargos de las universidades y otras instituciones. Estos han tenido apoyo de muchas personas: unas difundiendo las difamaciones, por envidias, por no buscar las evidencias, por difamar que algo queda, por querer hacer desaparecer al grupo de investigación al que pertenezco; otras por obviar el tema, por no querer posicionarse, es un problema de ellos, yo soy imparcial, no dándose cuenta de que no posicionarse significa, como en el feminismo, no apoyar a la víctima y un acoso de segundo orden. 

¿Crees que nuestras hijas y nietas tendrán ahora un apoyo en la universidad?

Estoy ilusionada por el futuro en la universidad, por un futuro mejor para todas las chicas que entran y entrarán en la universidad, ya que hemos conseguido avanzar en el tema de la superación de la violencia de género, para que puedan encontrar una universidad más científica, más humana y sin acosos.

¿Cuándo empezaste en el feminismo y cómo lo entiendes?

Empecé en el feminismo en los años 70 a partir de un grupo de mujeres de barrio, representándolas en las primeras Jornadas Feministas de 1976 en España, la primera vez que más de dos mil mujeres nos juntábamos después del franquismo para hablar de nuestras reivindicaciones. En esos momentos estaba en la educación de personas adultas como maestra, y es en la convivencia con estas mujeres de barrio que realmente aprendí el feminismo, que ahora tengo muy claro, el feminismo que no excluye a las “otras mujeres”, mujeres sin estudios universitarios, que avanza a partir del diálogo igualitario con ellas.

¿En tu caso ha habido hombres y mujeres en contra y mujeres y hombres a favor?

En la lucha contra la violencia de género, en la del feminismo, siempre he ido y voy acompañada de mujeres y hombres feministas, hombres que siempre han estado ahí, a nuestro lado. Las reivindicaciones del feminismo las conseguiremos entre mujeres y hombres con ética, que siempre se posicionan ante una situación de discriminación de las mujeres.

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