stalkingawareness.org

El uso de las redes sociales ha dibujado en muchos sentidos un nuevo paisaje en las interacciones y las relaciones sociales. También, el modo en que una determinada información, ya sea de ámbito más público o, ciertamente, íntimo puede circular y acabar en manos de la persona equivocada.

Las nuevas formas que tenemos a nuestra disposición para reunir información acerca de una persona facilitan la intrusión y pueden aumentar las posibilidades de sufrir acoso online por parte de las usuarias y usuarios, incluso hay investigaciones que han encontrado un patrón de comportamiento frecuente entre este tipo de violencia mostrando cómo, en muchos casos, quienes la ejercen comienzan con las amenazas pero acaban dando el salto al asalto físico. 

En este sentido, el cyberstalking se define como una forma más de acoso que añade la persecución y el acecho hacia las víctimas, que llegan a sufrir amenazas directas a través del correo electrónico perpetradas por alguien que también puede animar a más personas a que hagan lo mismo y acosen a la víctima, distribuir fotografías íntimas, hacerse pasar por la víctima o buscar y recopilar información sobre ésta en redes online. Es por ello que esta forma de acoso con acecho  añade el miedo siempre y en todos los casos y su impacto afecta a aspectos psicológicos (ansiedad, depresión), sociales y económicos de la víctima.

Stalking Prevention Awareness and Resource Center (SPARC. Centro de Concienciación, Prevención y Recursos) es un proyecto subvencionado por el Departamento de Justicia de EE.UU. a la Oficina de Violencia contra la Mujer. Tal y como muestra la Encuesta Nacional sobre la Pareja Íntima y la Violencia Sexual llevada a cabo por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense, 1 de cada 6 norteamericanas sufren cyberstalking, casi tres veces más que en el caso de los hombres, 1 de cada 17. 

En la información que recoge el proyecto a partir de las evidencias, algunos de los datos más importantes son que menos del 40% de víctimas de cyberstalking denuncia estar experimentando o haber sufrido acoso y persecución y que quienes lo sufren, llegan incluso a mudarse de vivienda o cambiar de trabajo. La mayoría de veces es perpetrado por alguien conocido, ex pareja, familiar, etc. y la frecuencia de los ataques varía entre una vez por semana a diariamente. 

Una de las aportaciones que realiza el proyecto es la escala de evaluación específica para examinar y evaluar cuándo alguien sufre cyberstalking y en qué grado o medida, asociándolo a 12 factores asociados a un abanico de posibles efectos nocivos que incluyen el ataque físico o sexual, acoso de segundo orden y violencia hacia otras personas del entorno, aumento en el grado de violencia del acoso y la persecución y sabotaje al desarrollo de una vida libre. Esta herramienta es de libre acceso y proporciona, una vez llevado a cabo el análisis pertinente, una evaluación en la que describe la situación en la que se encuentra, también proporciona información sobre el riesgo y consejos para permanecer seguras. 

En relación con los recursos que ofrece el proyecto, podemos encontrar una amplia gama para que puedan hacer uso de ellos quienes están sufriendo o han sido objeto de cyberstalking, los diferentes organismos y agentes que trabajan con las víctimas, incluidas las personas que deben aplicar la ley. Además, cuentan con dos líneas más de trabajo dedicadas a la Formación y la Concienciación. 

Dada su naturaleza, el cyberstalking puede ser difícil de identificar como una forma de acoso, por ello proyectos como SPARC basados en la evidencia, que ofrecen toda una serie de recursos que ayudan a visibilizarlo, reconocerlo, afrontarlo, formarse en el tema, etc., son fundamentales para evitar que el impacto que genera en las víctimas llegue a provocar daños irreparables en sus vidas. 

Si quieres, puedes escribir tu aportación