La incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha tenido y sigue teniendo consecuencias a muchos niveles como, por ejemplo, en la economía de la familia, en su propio bienestar o en cambios en el cuidado los hijos y las hijas. 

En el artículo Between state, market and family: Changing childcare policies in urban China and the implications for working mothers [Entre el estado, el mercado y la familia: cambiando las políticas de cuidado infantil en la China urbana y las implicaciones para las madres trabajadoras], la investigadora Claire Wallace de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) profundiza en cómo el hecho de que las leyes hayan ido cambiando en China en las últimas décadas (a partir del 1949) ha hecho que el papel de la mujer se haya visto afectado y tenga un impacto tanto en círculos de la vida privada (desde el punto de vista de la continuidad y el cambio dentro de la familia) como en la vida pública (desde el punto de vista del desarrollo de políticas de cuidado de niños y niñas). 

Para ello, Wallace analiza cómo, a medida que la mujer se ha ido incorporando al mercado, se han visto afectadas las políticas de cuidado infantil en edad preescolar. Por ejemplo, tal y como se recoge en el estudio, en el 2019 diferentes circulares gubernamentales mencionaban la necesidad de incorporar las guarderías dentro de los servicios públicos pensados para la reconstrucción urbana de los barrios marginales y la renovación de las zonas urbanas más antiguas, ofreciendo apoyo a las familias más vulnerables. 

Otro cambio para ir hacia la conciliación y el equilibrio entre vida familiar y laboral fue ir adaptando la política del mercado laboral y, según el trabajo de campo realizado, la investigación recoge frases como “La familia es el ambiente más cálido para el crecimiento de bebés y niños pequeños” o “Nuestro gobierno alienta a los empleadores a organizar de manera flexible las horas de trabajo, apoyar el regreso de los padres al empleo y proporcionar asesoramiento y capacitación laboral”.

A veces no es suficiente únicamente con los permisos de maternidad y paternidad para que se llegue a la conciliación y al equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. Tal y como se muestra en el artículo, todos los stakeholders deben verse implicados para que la sociedad mejore.

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