Hace cinco años, McKinsey & Company realizaron un estudio sobre las mujeres en el lugar del trabajo en colaboración con LeanIn.Org. En el estudio participaron alrededor de 600 empresas, en las que se hicieron cuestionarios a más de 250.000 personas y entrevistas en profundidad a más de 100 personas. Ahora miran atrás a estos cinco años para ver el progreso que estas empresas han hecho desde que se recogieron los datos para el estudio.

Uno de los progresos más destacados e importantes es que más mujeres ocupan altos cargos en las empresas, lo que interpretan como un cambio a valorar más el liderazgo femenino por parte de estas empresas. De hecho, el porcentaje de empresas que tienen a mujeres en el cargo más alto ha aumentado de un 29% a un 44%. Sin embargo, también apuntan que, pese a estos avances, la paridad sigue estando lejos, ya que las mujeres están infrarrepresentadas a todos los niveles de las empresas.

Desde el estudio señalan cinco pasos que las empresas pueden dar para que las mujeres estén igual de representadas que los hombres en todos los niveles, no solo en los más altos: tener el objetivo de poner a más mujeres en la dirección de primer nivel; incluir a más mujeres en las listas de candidatos para la contratación y promoción; ofrecer formación del sesgo inconsciente a las personas evaluadoras de las candidaturas; establecer criterios claros de evaluación; ofrecer a las mujeres más oportunidades para la dirección de las empresas. Sin embargo, un elemento clave que el estudio no considera en el proceso de promoción de las mujeres en las empresas es el acoso sexual de primer y segundo orden. Como muestran varios artículos del Diario Feminista, son muchas las mujeres que se han visto obligadas a abandonar sus carreras o cambiar de ámbito por el acoso sexual recibido y por la falta de apoyo; por lo tanto, es indispensable también que las empresas tomen partido en eliminar el acoso sexual de primer y segundo orden.

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