Seynabou Diouf. Web ONU

Desde 2011 la ONU brinda un premio a la contribución excepcional de las policías en la labor del mantenimiento de la paz y en la promoción del empoderamiento de las mujeres. Y así consta, como ha sido en el caso de Seynabou Diouf que, desde el cuerpo de policía, ha llevado a cabo un trabajo que ha alcanzado unos resultados destacables en la transformación de muchas mujeres y niñas en la República del Congo y también en su país, Senegal.

Una labor que como mujer policía comprometida con la lucha contra los abusos y la explotación sexual de mujeres y niñas le llevó a integrarse en la Misión de Estabilización de la ONU en la República Democrática del Congo. Tal y como narra, encontró su vocación en el trabajo de policía al enfrentarse durante sus primeros años con la realidad de la prostitución en Dakar, en que muchas veces ejercían chicas muy jóvenes, incluso a veces con apenas entre 9 y 12 años. Ahora, los medios se hacen eco de su voz, y afirma tajante que hay situaciones en las que es importante contar con mujeres: “Una mujer nunca te preguntará qué llevabas puesto cuando fuiste violada”.

Actualmente, como mujer Policía de la ONU en la República Democrática del Congo, Diouf lucha contra los abusos y explotación sexual a la población local. Y es allí donde se le reconoce el éxito que está consiguiendo en contextos de especial complejidad, un reconocimiento que muestra cómo la transformación siempre es posible, incluso en situaciones de alta dificultad, siendo la clave la implementación de actuaciones basadas en la evidencia que aseguren oportunidades reales. 

Diouf señala que en su caso ha sido desde un trabajo de apoyo a las víctimas supervivientes de violencia sexual, el sentido comunitario y la participación, base de diversas iniciativas que se enmarcan en su labor como líder del grupo de trabajo de género en la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo. 

Un resultado palpable de este éxito que anuncia con orgullo es que entre 2014 y 2016 se registraron 98 casos de abusos y explotación sexual por parte de personal de la ONU, según cita. “Desde 2018 hasta ahora, no tenemos ninguna denuncia”.

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