La incorporación y la permanencia de las mujeres en las carreras STEM es uno de los retos que se plantean en la conquista de una academia y una producción del conocimiento igualitarias y de impacto en el progreso de la humanidad. En los últimos años existe un aumento muy positivo de iniciativas para ayudar a las niñas y jóvenes a conocer las contribuciones sociales que desde el campo STEM se pueden lograr, despertando la pasión por estas carreras profesionales. Las investigaciones analizan cómo los estereotipos de género que se establecen están respaldados e influyen en los intereses de niñas y niños desde muy temprana edad.

Por otro lado, el pasado año la Academia Nacional de las Ciencias (NAS) de EE.UU. publicaba un informe detallando la elevada existencia del acoso sexual en las disciplinas STEM y su incidencia en la incorporación y la permanencia de las mujeres en estas carreras. Más de la mitad de las mujeres han sido acosadas sexualmente por sus colegas en las carreras de ciencias, índice superado solo por algún sector como el del ejército. Este informe vislumbró un campo urgente de actuación, lo que debiera replantear el actual debate sobre cómo podemos lograr la incorporación y permanencia de las mujeres a las disciplinas STEM.

Muchas de las universidades que abordan disciplinas STEM, como, por ejemplo, la Universitat Politécnica de València, identifican en sus datos una bajada de la participación de mujeres en estas carreras. La problemática no es solamente que “no vienen”, es también que “vienen y se van”. Esta situación requiere que, tanto desde la investigación como desde los espacios de diálogo con las chicas y las y los profesionales de la formación universitaria, ampliemos el debate incluyendo el alto índice de acoso sexual que acumulan estas disciplinas. Es de esta forma que podemos alcanzar a comprender los obstáculos específicos que hacen que las chicas se alejen de estas carreras en un índice tan elevado. Una de las primeras iniciativas con carácter transversal y de incidencia en las políticas universitarias se encuentra, en el caso estadounidense, en la promoción de un proyecto de ley para combatir el acoso sexual en las disciplinas STEM, apoyado desde la Society of Women Engineers, la American Educational Research Association y la American Mathematical Society.

Añadir este foco de análisis a la problemática puede ayudar a que aumente la participación de las mujeres y lograr que nuestras instituciones reflejen realmente los valores y estética que la ciencia y el saber humano representan.

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