Hace 25 años se celebró en El Cairo (Egipto) la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo que reunió a mandatarios de países de todo el mundo y en la que se aprobó un importante Programa de Acción centrado en empoderar a las mujeres y a las niñas. Este programa priorizaba acciones que reforzaran sus derechos reproductivos y sexuales, incluido el acceso a una planificación familiar voluntaria, servicios de embarazo y parto seguros y prevención y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual. 

Esta Conferencia supuso un importante apoyo a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, si bien se han ido llevando a cabo mejoras notables en términos de reducción de la pobreza, salud, educación e igualdad entre los sexos, está claro actualmente que siguen existiendo brechas y desigualdades importantes. 

Así lo confirmó Amina Mohammed, vicesecretaria de la ONU, en la ceremonia de conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la Conferencia, quien afirmó la necesidad de continuar con estas actuaciones, pues “el mundo continúa siendo un lugar difícil y peligroso para cientos de millones de mujeres y niñas”

Y es que los datos que ofrecen las Naciones Unidas nos muestran un panorama bastante desolador. Mohammed dio cifras de advertencia sobre el futuro femenino: casi una de cada cinco mujeres sufre agresiones o fallece a manos de sus parejas, cinco millones de mujeres desplazadas necesitan atención médica urgente y “232 millones de mujeres que no pueden evitar un embarazo por no tener acceso a los anticonceptivos que necesitan y a los que tienen derecho”. También puso de manifiesto las situaciones de niñas obligadas a casarse, la permisividad ante la mutilación genital en muchos países y la mortalidad maternoinfantil pese a la posibilidad de prevenirla con acciones y compromisos de toda la comunidad. 

La necesidad de aplicar y acelerar urgentemente las acciones que aquella Conferencia acordó representa una oportunidad única para mejorar la actual situación de las mujeres y las niñas, junto a sus familias y comunidades, y poder crear un mundo mejor con derechos y oportunidades para todas las personas.

Hace veinticinco años, el mundo hizo una promesa. Ha llegado el momento de cumplirla. 

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