La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) informa que, entre 2006 y 2016, una cuarta parte del daño total y las pérdidas causadas por los desastres relacionados con el clima en los países en desarrollo ocurrieron en la agricultura, ámbito donde más mujeres se vieron perjudicadas. Mientras que las mujeres cultivan la tierra, recolectan alimentos, agua y combustibles esenciales, y mantienen los hogares, carecen de igualdad de acceso a la tierra, las finanzas, el trabajo, los mercados y el poder para tomar decisiones.

A pesar de eso, las mujeres indígenas de la Amazonía boliviana  están ayudando a proteger los bosques en el norte de la Amazonía a través de una serie de proyectos de empoderamiento económico financiados en parte por ONU Mujeres. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola estima que alrededor del 40 por ciento de la población mundial, o unos tres mil millones de personas, viven en las zonas rurales de los países en desarrollo, la mayoría de los cuales dependen de pequeñas granjas familiares para ganarse la vida. 

Es por eso que el proyecto de las Naciones Unidas pretende invertir en la población rural, ya que es la solución a largo plazo a los problemas que el mundo enfrenta actualmente, como el hambre, la pobreza, el desempleo juvenil y la migración forzada,  siendo su principal objetivo las mujeres, ya que cuando las mujeres se empoderan, las familias, las comunidades y los países se benefician de ello. 

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