Leymah Gbowee. Flickr

Leymah Gbowee tenía 17 años cuando estalló la guerra civil en Liberia, su país natal. Mientras perduraba el conflicto, acabó su formación como trabajadora social y comenzó a trabajar atendiendo a ex niños soldado. Pronto entendió que las mujeres tenían un papel fundamental para restablecer la paz y acabó fundando y coordinando la WIPNET, Women in Peacebuilding Network, de la Red de África Occidental para la Paz (WANEP) L. Gbowee, como mujer cristiana, organizó a sus compañeras para movilizarse y luchar por poner fin al conflicto armado, en colaboración con algunas personas musulmanas, con el fin de construir una alianza entre ambas comunidades. Gracias a esta coalición, que no se había dado nunca antes, nació un importante movimiento interreligioso femenino en el país y la activista se dio a conocer como una líder capaz de mover a grandes masas de mujeres para reivindicar la Paz en Liberia. 

Leymah condujo a las mujeres a protestar en las calles, durante semanas Estas movilizaciones, a las que fueron uniéndose cada vez más personas, hombres y mujeres comprometidas, acabaron presionando al entonces presidente de Liberia, Charles Taylor, para que les dejara participar en los diálogos formales en torno a la Paz de Accra, Ghana. Llegado el momento, una delegación en representación del movimiento que lideraba la activista se encargó de asegurar que las conversaciones progresaban hacia la paz, ya que cuando éstas parecían llegar a un callejón sin salida y los allí presentes comenzaron a querer salir de la sala donde estaban reunidos, 200 mujeres que esperaban fuera formaron un escudo humano para evitar que quienes representaban a Taylor, junto con los señores de la guerra, pudiesen irse sin llegar a un acuerdo de paz. Aunque las fuerzas de seguridad tenían orden de arrestar a Leymah, ésta lo arriesgó todo y amenazó con desvestirse (según la creencia tradicional esto habría traído una maldición y la desgracia sobre los hombres). Aquella actuación, en su conjunto, fue determinante para el proceso y finalmente, Taylor renunció a la presidencia, se exilió y se firmó un tratado de paz garantizando, entre otras cosas, un gobierno de transición. 

Catorce años de guerra civil finalizaban en 2003 gracias al papel que desempeñó este movimiento que reunió a mujeres cristianas y musulmanas y que, a su vez, posibilitó que Ellen Johnson Sirleaf fuera elegida presidenta del país en elecciones democráticas, siendo el primer país africano en el que la jefa de estado era una mujer. Este hecho, sin duda, fue un referente e inspiró una nueva generación de mujeres, no sólo en el país , sino en todo el todo el mundo, que se ha caracterizado por su esencial y eficaz activismo en la intermediación de una paz y seguridad duraderas.

  1. Gbowee pasó a ejercer como Directora Ejecutiva de WIPSEN-A, una organización sin ánimo de lucro panafricana, centrada en las mujeres, dirigida por mujeres, que pretende promover su participación y liderazgo en la construcción de la paz en el continente. Los programas de desarrollo de la citada organización han cambiado la vida de muchas mujeres. En 2008 se estrenaba el documental Pray The Devil Back To Hell, en el que, junto a sus memorias Mighty Be Our Powers, publicadas en 2011, se da a conocer su historia. Ese mismo año, le concedieron el premio Nobel de la Paz por el impacto que su lucha y activismo en pro de la paz han generado, mejorando la vida de muchas personas e inspirando a muchas mujeres. Posteriormente ha seguido desempeñando puestos de responsabilidad y desarrollando un papel muy importante para la transformación de las condiciones de vida de las mujeres africanas.

Leymah continúa participando activamente en conferencias y debates tanto con grupos grandes como pequeños, inspirando y motivando a muchísimas personas en todo el mundo y, aunque su trabajo sigue, deja ya un importante legado para las generaciones futuras.

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