La definición y aplicación del consentimiento sexual es clave en la definición del acoso y las agresiones sexuales que, a su vez, son preocupaciones importantes en los campus universitarios. Algunas de las políticas universitarias de prevención del acoso utilizan en sus programas de formación el concepto de consentimiento afirmativo, alegando que cualquier acto, sin ese consentimiento, es digno de ser considerado agresión sexual. Tal consentimiento debe manifestarse a través de un acto explícito, consciente y voluntario que garantice la participación en cualquier tipo de actividad sexual y, por parte de todas las personas involucradas. 

Así lo expresa la investigadora Rebecca Ortiz, de la Universidad de Syracuse, Estados Unidos, en su artículo Explicit, Voluntary, and Conscious: Assessment of the Importance of Adopting an Affirmative Consent Definition for Sexual Assault Prevention Programming on College Campuses. Relata que, una vez la definición está clara, lo que el artículo pretende analizar es hasta qué punto el conocimiento y la comprensión de lo que es el consentimiento sexual afirmativo pueden explicar las intenciones de alguna parte del alumnado universitario de participar en la comunicación y el acuerdo sobre el consentimiento en sus relaciones sexuales, junto con otros predictores influyentes, como serían los proporcionados por el Modelo de Comportamiento Integrado [Integrated Behavioral Model], que incluye los parámetros típicos del comportamiento humano entusiasta. 

Los resultados indicaron que el estudiantado universitario con más probabilidades de definir el consentimiento sexual basado en la definición de consentimiento afirmativo, también tenía más probabilidades de intentar participar en la comunicación y acuerdo sobre el consentimiento sexual afirmativo. Así, en última instancia, fue la capacidad de aplicar ese conocimiento a una variedad de situaciones sexuales, predichas por las intenciones conductuales, junto con actitudes positivas sobre la conducta percibida del otro u otros, para participar en tal comportamiento. 

Por lo tanto, según el presente estudio, las universidades no solo deben informar a su comunidad sobre la definición del consentimiento sexual afirmativo, sino que también deben proporcionar conocimiento situacional sobre cómo y cuándo participar en la comunicación y el acuerdo sobre el consentimiento sexual afirmativo. A la vez, según el estudio, es necesario mejorar las actitudes que los y las estudiantes tienen a la hora de relacionarse, y la sensación sobre el comportamiento percibido por parte de la otra u otras personas con las que se relacionan. 

Secciones: Evidencias portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación