El pasado 22 de agosto Israa Ghrayeb se convertía, presuntamente, en la víctima número diecinueve en lo que va de año en Palestina de los “crímenes de honor”, según ha informado RTVE

Estos delitos reciben esta denominación debido a que son asesinatos perpetrados por los propios familiares al considerar que uno de sus miembros, generalmente mujeres, ha causado desprestigio a su familia con su comportamiento. 

No obstante, más allá de la nomenclatura, varias analistas advierten del riesgo de que se asocie este tipo de asesinatos como una cuestión de Oriente Próximo, cuando la realidad es que es otra forma más de violencia de género, y que en todo el mundo las mujeres sufren violencia por parte de hombres violentos que se justifican en los celos y en su imagen social.

Así, en varios países árabes, están tomando medidas desde hace años para luchar contra este tipo de crímenes. Sin embargo, en Palestina, la legislación vigente considera atenuante si el asesinato de una mujer se hace por temas de honor.

En un contexto internacional, en el que cada día más mujeres y hombres están solidarizándose y denunciando diferentes formas de violencia de género, la muerte de Israa ha sido el revulsivo para que cientos de palestinas y palestinos rompan el silencio sobre este tipo de violencia y se  alcen y estén movilizándose por todo el país para erradicarla. Las protestas han llegado a todo el mundo por redes sociales, y personas de múltiples países han mostrado su apoyo con el hashtag #weareallisraa.

De este modo, el feminismo palestino está reivindicando una investigación más profunda sobre los hechos y reclaman una reforma del código penal que sirva para acabar con esta forma de violencia y brindar mayor protección. 

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