Lucrecia Martel // flickr

El 76ª edición del Festival de cine de Venecia que tiene lugar estos días viene acompañado del posicionamiento público de su presidenta de jurado, Lucrecia Martel, quien ha querido mostrar su solidaridad con la víctima de violación por el director Roman Polanski, que presenta una de sus películas en el festival. Por ello, anunciaba en rueda de prensa que no acudirá a la gala de presentación de su película.  

Según informan los medios, Lucrecia Martel, cineasta argentina, anunció en rueda de prensa que, como mujer y feminista que lucha en su país contra casos como éste, le resultó muy “incómodo” tener, entre las 21 películas seleccionadas para el festival, una cuyo director es prófugo tras pesar sobre él una orden de búsqueda y captura  en EE.UU. por violar a la actriz Samantha Geimer cuando tenía 13 años en 1977, y otros casos todavía sin resolver, alegando que no puede separar su obra de la persona. En cambio, el director artístico de Festival justificó la inclusión de Polanski con una visión opuesta, en cuanto consideró que él sí separa la obra de la persona y que además su obra gusta mucho.

Si nos apoyamos en aquellos estudios que tratan de comprender y ofrecer soluciones a la grave problemática global de la violencia de género desde las evidencias científicas, como es la Teoría Crítica del Radial Love iniciada por Jesús Gómez, se demuestra, por una parte, cómo nuestros gustos están influenciados por aquello que socialmente se promueve, algo que tiene un fuerte impacto en nuestras motivaciones y por lo tanto en nuestras acciones o manera de comportarnos. Y, por otra parte, vemos cómo las evidencias resaltan que, precisamente, será promoviendo la atracción hacia aquellas personas que tienen valores igualitarios y democráticos como consigamos combatir la violencia de género, al mismo tiempo que vaciemos de atractivo la violencia; lo cual es contrario a promocionar a personas no igualitarias, antidemocráticas y/o violentas, ya sea en su ámbito público o privado, una separación ya superada en temas de violencia de género. 

En la revista JCR Feminist & Media Studies, la autora Stefania Marghitu, denuncia como en la cultura del arte y mediática se ha aplicado el “auteur apologism” que es la ocurrencia de separar la obra del artista, incluyendo incluso la asunción prejuiciosa de cómo los grandes genios de arte suelen ser personas problemáticas y que, de alguna manera, se les debe disculpar y seguir admirando sus obras. Este efecto perverso, tal y como denuncia la autora, sigue existiendo después del caso Weinstein; a pesar de la denuncia pública y de haber revisado sus casos en la industria de Hollywood, se sigue disculpando a directores como Polanski o Allen por “su brillantez”.  Se debe denunciar desde los medios este efecto “auteur” y, además, si en los currículums de arte no se quieren prohibir estos autores, lo que sí se debería hacer es explicar de una forma clara y transparente como su currículum los acosos sexuales que han perpetrado, porque negar la historia de acosos sexuales vinculados a estos autores, eso sí que tiene un impacto negativo. 

Asimismo, seguir y admirar a aquellas personas u obras que en su vida personal ejercen la violencia contra las mujeres no nos acercan a un mundo mejor, sino que nos aleja de él, ya que esta incoherencia solo puede ser destructora de esperanzas e ilusiones y, por lo tanto, nada revolucionario ni merecedor de ser promocionado o admirado socialmente.  

Como defiende uno de sus autores, lo realmente revolucionario, y transformador día a día de realidades, es promocionar y admirar la verdad, la bondad y la belleza como base del encanto de la vida humana y motor de la propia vida.

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