Diferentes personas autoras, investigaciones y estudios en distintos ámbitos y contextos llevan décadas, ya casi medio siglo, investigando los mecanismos de intervención y superación de los conflictos, como la intervención del testigo (bystander intervención). En esta investigación, Would I be helped? Cross-national CCTV footage shows that intervention is the norm in public conflicts [¿Me ayudarían? Las imágenes de CCTV transnacionales muestran que la intervención es la norma en los conflictos públicos], publicada en la revista de la American Psychological Association, diferentes investigadores han querido analizar el comportamiento de los espectadores, de los bystanders que son testigos de una situación conflictiva, así como su intervención en este tipo de situaciones. 

Esta investigación parte de la pregunta que las propias víctimas pueden hacerse: ¿recibiré ayuda en caso de necesitarla? Esta pregunta no solo responde al interés académico sino también al social. 

El artículo describe el estudio sistemático más grande de la intervención de bystanders en conflictos públicos reales capturados por cámaras de vigilancia de zonas públicas. Usando un conjunto de datos de video transnacional único del Reino Unido, los Países Bajos y Sudáfrica (N = 219), resulta que en 9 de cada 10 conflictos públicos, al menos 1 espectador/bystander, pero generalmente varios, hacen algo para ayudar. Se registraron probabilidades similares de intervención en los tres contextos nacionales, que difieren mucho en los niveles de seguridad pública percibida. El estudio muestra también que una mayor presencia de espectadores está relacionada con una mayor probabilidad de que alguien intervenga. 

El estudio concluye afirmando que efectivamente la intervención es el patrón que suelen seguir las personas en la mayoría de los casos. Afirman también que es menos probable que las personas intervengan durante una emergencia cuando están en presencia de otros que cuando están solos. Aunque, según las personas autoras de este estudio, se sabe todavía poco sobre la probabilidad agregada de que al menos alguien presente en una emergencia haga algo para ayudar. 

En conjunto, estos hallazgos alivian el temor generalizado de que los bystanders rara vez intervienen para ayudar. En este sentido, los y las autoras del estudio argumentan la necesidad de un giro de la psicología desde una narrativa de la ausencia de ayuda hacia una nueva comprensión de qué es lo que hace que la intervención sea exitosa o no.

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