La ciclista Fiona Kolbinger se ha convertido en la primera mujer en ganar la Transcontinental Race, una carrera de 4000 km., que hace un recorrido de Bulgaria a Francia. Sólo 40 de los 264 participantes eran mujeres. En esta carrera se ofrece a los y las participantes la posibilidad de que elijan tanto el recorrido que van a hacer como los momentos de descanso, con el requisito de pasar por cuatro puntos de control durante el recorrido. 

La joven, que hacía un promedio de cuatro horas de descanso por jornada, decidió dormir sola al costado de la carretera. Cuando ganó, algo que ni ella misma esperaba según las declaraciones que han publicado medios como Euronews, manifestó que incluso podía haber dormido menos. 

Sin desmerecer la importante conquista que ha realizado Kolbinger y partiendo de la defensa de la libertad de decidir y obrar de todas las personas, este hecho plantea hasta qué punto merece la pena asumir riesgos con tal de ganar o tener éxito. Por supuesto, las mujeres tendríamos que poder realizar cualquier actividad solas sin que eso supusiera arriesgar nuestra vida. Pero lamentablemente la realidad no es esa y día a día son atacadas mujeres que decidieron asumir riesgos, y  otras, no. 

Ante una realidad tan problemática como esta, no podemos disfrazar de heroico el ponernos en riesgo; esto entraña un gran peligro y hay que tener en cuenta, además, que esta mujer se convertirá en un referente para muchas niñas. Muchas de ellas podrán imitarla y es posible que  no tengan la misma suerte de que no les ocurra nada.

Demos visibilidad a la verdadera opción valiente, la solidaridad entre nosotras y nosotros cuando nos cuidamos y acompañamos. Es valiente no negar los peligros y afrontarlos desde la protección propia y la de las otras, mientras que se lleva a cabo la lucha desde las evidencias por la erradicación de cualquier tipo de violencia. 

La victoria de Fiona Kolbinger representa un éxito para todas las mujeres y su esfuerzo ha de ser reconocido, pero también ha de servirnos para pensar. En el ámbito del deporte, como en tantos otros como pueden ser el laboral o el relacional, necesitamos pararnos a pensar hasta dónde estamos dispuestos y dispuestas a dar de nosotras mismas vulnerando nuestra integridad y salud con tal de conseguir un supuesto éxito. Para ello, lo mejor es rodearnos de referentes que nos recuerden qué es lo verdaderamente importante. 

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