Hoy hace once años que Nagore Laffage fue víctima de un crimen de violencia machista.  En aquel momento la ley no la reconoció como víctima de violencia de género, cuando sí lo fue.

Desde entonces, su madre, Asun Casasola, ha dedicado su vida a luchar para contribuir en el cambio, a erradicar la violencia sexista, a promover relaciones libres de violencia, igualitarias, porque según sus palabras, quiere dejar este mundo mejor de lo que se lo encontró, y también por memoria a su hija, que su vida siga siendo una inspiración para todas aquellas mujeres y hombres, que luchan por la libertad, el respeto y condenan la violencia.

Así es como el pasado lunes 1 de julio el colectivo Lunes Lilas, familiares, ciudadanas/os rindieron homenaje a la joven Nagore Laffage, bajo el lema “Todos somos Nagore”, la recordaron con mucho cariño.  El momento más emotivo fueron las palabras de Asun Casasola. Empezó dando las gracias a sus amigas y amigos, al colectivo Lunes Lilas, así como a todas las personas asistentes al acto, recalcando que, después de once años, el hecho de que siguieran recordando a Nagore era para ella muy importante; el público aplaudió con fuerza ante estas palabras, y continuó diciendo:

“Me gustaría de verdad que nunca se olvidase, Nagore siempre tiene que ser una referente en las fiestas de San Fermines, y no hay que olvidar, y hay que conseguir entre todos que no haya más Nagore ni manadas, sino que hay que lograr que haya unas fiestas en igualdad, de verdad que nos respetemos. Y eso lo tenemos que seguir entre todos, los que estamos aquí, compartir esta misma meta, mejorar la sociedad.”

Con la actual sentencia a la Manada, donde sí se ha reconocido la violación perpetrada por los agresores, se ha iniciado un precedente legal que mejora la protección legal de las víctimas. Asun Casasola recuerda que Nagore no tuvo la justicia merecida, pero le alivia que, en el caso de la víctima de la Manada, por fin, se haya podido avanzar hacia este sentido.

En nuestra memoria siempre estará Nagore, para que su vida siga siendo recordada y la injusticia sufrida no quede en el olvido; todo lo contrario, que sea fuente de inspiración para seguir trabajando incansablemente, tal y como hace su madre, Asun Casasola, y así dejar un mundo mucho mejor, con mayor sentido, más igualitario y cero violento.

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