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Durante toda la historia se ha considerado que siempre han existido tareas asociadas a las mujeres y otras asociadas a los hombres, principalmente atribuidas a las características físicas de unas y otros. A pesar de esto, los avances científicos demuestran que en la antigua sociedad de Puebloan, un conjunto de pueblos de nativos americanos del suroeste de EE.UU. que sufrieron la colonización por parte de los españoles en el siglo XVI, tanto hombres como mujeres se dedicaban a la alfarería, contrariamente a lo que se consideraba.

Gracias al estudio de John Kantner, David McKinney, Michele Pierson y Shaza Wester de la Universidad del Norte de Florida (EE.UU.) sobre las huellas dactilares encontradas en fragmentos de arcilla de 1.000 años de antigüedad se ha comprobado que los hombres también se dedicaban a este oficio. El equipo analizó 985 fragmentos de tarros de la misma época estudiando las huellas en cada uno de ellos según las cuales podían determinar si se trataba de huellas masculinas o femeninas en función de la rigurosidad en la fricción y gracias a un microscopio digital de alta potencia.

Gracias al presente estudio los autores sugieren una revisión de la historia, especialmente respecto a la división sexual del trabajo, ya que cada vez surgen más descubrimientos que transforman el ideario sobre los roles y las tareas atribuidos a unos y otros durante toda la historia, sugiriendo que es importante no analizar la historia desde el funcionamiento que tenemos actualmente para no caer en atribuciones que no se han demostrado aún.

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