Jeanne Baret, botánica, reconocida recientemente, nació en 1740 en un pueblo de la Borgoña francesa. A la muerte de su padre debió buscar un trabajo para poder vivir, de modo que el Doctor Philibert Commerson la contrató como institutriz de su hijo. En seguida se dio cuenta de la gran  inteligencia y lucidez mental de Jeanne Baret, por lo que decidió darle clases de Botánica.

El médico botánico del rey Luis XVI, Louis – Antoine de Bougainville,  realizó una expedición que tenía prevista una duración de varios años, y en ella viajaba un equipo científico : el astrónomo Véron y el naturalista Philibert Commerson.

Jeanne Baret no podía embarcar en naves de la Marine Royal, según un auto de 1689 que prohibía a las mujeres realizar este tipo de expediciones.

La expedición se formaba de dos naves, de modo que la botánica embarcó en la segunda nave vestida de hombre. Según su biógrafa, el mérito de esta botánica radica no solo en su atrevimiento y valentía sino en el valor científico de sus aportaciones; a pesar de que en la época las mujeres no tenían la oportunidad de participar de la investigación científica, Jeanne Baret fue una pionera al participar plenamente en las tareas de investigación durante la expedición, también afirma la biógrafa Glynis Ridley.

Al comienzo de la travesía, recolectó plantas junto al doctor Commerson como ayudante en diferentes lugares : Río de Janeiro, el Estrecho de Magallanes, Tahití, Isla Mauricio y Madagascar.

Durante el viaje Commerson murió, así que Jeanne Baret fue la responsable de todas las colecciones, incluyendo la recolección de la especie más famosa de la expedición, la Bouganvilla. Recogieron más de seis mil especímenes, que se conservan en el Museo Nacional de Historia Natural de París. Setenta especies llevan el nombre de Commerson, “Commersoni”; sin embargo, ninguna especie fue bautizada con el nombre de su ayudante, aunque hizo una gran parte del trabajo.

Cuando el botánico Eric Tepe escuchó en una entrevista realizada a Glynis Ridley que, a pesar de sus importantes contribuciones, Jeanne Baret había sido invisibilizada a lo largo de la historia, decidió que era necesario darle el reconocimiento que merecía, por lo que denominó  una nueva especie con el nombre de la botánica: Solanum baretiae.

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