Mind and Hand Bookhttp://handbook.mit.edu/home es un manual que podemos encontrar en la web de soporte a las víctimas de acoso del Massachusetts Institute of Technology (MIT)  en el que, bajo el lema “working to build a better world” (trabajando para construir un mundo mejor), se establecen las expectativas de conducta de todos los miembros del MIT, sin distinción entre alumnado y trabajadores, incluyendo el comportamiento esperado en cuanto a temas como el consumo de alcohol y drogas, agresiones, libertad de expresión, ataques informáticos a la web, uso inapropiado del material cedido por la universidad, acoso, conducta sexual inapropiada o robo, entre otros muchos.

Cada apartado describe qué consecuencias y sanciones habrá en función de la norma que se incumpla. Sin embargo, esta guía no se reduce sólo a la política de conducta del estudiante en el recinto universitario, sino que alude también a las normas de convivencia en los apartamentos y zonas residenciales de los estudiantes.

Esta iniciativa manifiesta el claro posicionamiento de la institución en referencia a lo que supone un comportamiento apropiado para una buena convivencia con una responsabilidad explícita de toda la comunidad. Asimismo, podemos encontrar orientaciones sobre cómo actuar y qué pasos seguir para poner una denuncia formal ante una situación de acoso o agresión de cualquier índole. De esta forma se facilita un proceso que, sin apoyo, puede suponer una barrera para las víctimas.

Las implicaciones de una actuación como esta en la persecución de la violencia en las universidades son evidentes: no sólo se establecen por escrito las normas acordadas por la institución manifestando un posicionamiento claro en contra de la violencia, sino que se declara un compromiso explícito por la denuncia de los casos que se detecten por parte de alumnado y personal laboral. Así, se favorece un entorno en el que las víctimas se puedan ver más apoyadas por los testigos ya que éstos, a su vez, cuentan con el respaldo y la obligatoriedad de actuar como upstanders, lo que reduce las posibilidades de sufrir acoso de segundo orden porque no actuar frente al acoso va contra las normas y tiene consecuencias negativas para quienes encubren las agresiones que pueden incluso verse reflejadas en los expedientes de los estudiantes y los profesores.

Este modo de actuar marca especialmente la diferencia en cualquier caso de acoso acontecido en instituciones de diversa índole, con el fin de que las y los testigos, tan cruciales para poder romper la ley del silencio y acabar con la impunidad de los acosadores, no tengan miedo a las repercusiones derivadas de las fuertes relaciones de poder que pueden albergar algunas estructuras.

Además, así como en muchas universidades españolas han primado la invisibilización y el encubrimiento de estas situaciones por entenderse que la negación de la realidad se traduciría en reputación para el centro, en otros centros, como en el caso del MIT, el prestigio de la institución se basa en una respuesta efectiva y contundente contra el acoso. Por ello, en el procedimiento que establece el centro para denunciar un caso de acoso se indica que, en primer lugar, no se debe restar importancia a la conducta. Aconsejan como primer paso romper el silencio y hablarlo con gente de confianza. “Si cualquier persona de tu grupo está molestándote, díselo a alguien. No tienes por qué sufrirlo y tolerar o ignorar este comportamiento. El instituto tiene una política muy estricta sobre el acoso”.

“El MIT establece estándares de conducta que se aplican a todos los miembros de su comunidad. Preocupaciones sobre la discriminación, el acoso y otras violaciones de la política deberán ser atendidas y resueltas lo antes posible. Ignorar un comportamiento no es una forma efectiva de cambiarlo”.

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