Ataque terrorista en iglesias de Colombo // Twitter

Los mensajes de solidaridad no cesan en todo el mundo ante los ataques terroristas perpetrados en Sri Lanka ayer.  Personas de diferentes confesiones (musulmanas, judías, budistas, hindúes, etc. ) han mostrado su claro rechazo hacia la violencia, tejiendo redes de solidaridad interreligiosa.  Las víctimas, mayoritariamente ciudadanos y ciudadanas de Colombo, estaban celebrando en sus iglesias cristianas la celebración de la Pascua, pero también hubo ataques en hoteles donde tanto trabajadores como huéspedes fueron asesinados o heridos.  Sri Lanka cuenta con un pasado violento reciente entre diferentes comunidades, pero desde el año 2009 se había conseguido relativamente la paz. Son varios los testimonios publicados en la BBC, como el del cardenal de Colombo que decía que jamás hubiera pensado que algo así iba a suceder y menos el día de Pascua, aunque la comunidad cristiana sea minoritaria. Otro ciudadano remarcaba cómo pensaba que este tipo de violencia ya se había quedado atrás en la historia de su país, donde niñas y niños ya habían crecido sin conocer lo que era la guerra, y ayer estaban consternados.

El que vuelva a suceder indica que es necesario un mayor abordaje de la problemática, y esto es posible si se parte de las evidencias científicas.  Según los últimos hallazgos, es necesario diseñar políticas dialógicas basadas en evidencias científicas. En el artículo “Preventing violent radicalization of youth through dialogic evidence-based policies”se destacan evidencias de cómo prevenir que los jóvenes entren en procesos de radicalización extremista. Cuatro elementos son destacados como claves:  creación de espacios de diálogo donde se puedan explorar los mensajes extremistas y la radicalización violenta, la promoción del rechazo de la violencia, principalmente desde las contribuciones de la socialización preventiva de la violencia de género, el diálogo igualitario y las relaciones de confianza donde se sientan seguros y seguras para plantear sus dudas.

Para erradicar la violencia, hay que ir a su raíz, y el rechazo radical de la violencia pasa por crear sociedades donde las personas que la ejerzan sientan que así ya no obtienen ningún éxito social en todas sus dimensiones.  No en vano, el ministro de Sri Lanka decía en su Twitter, “no hagamos propaganda de sus nombres, no les demos publicidad.”

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