Cada año, durante los días previos al 8 de abril, las ciudades comienzan a llenarse de nuestra bandera que flameante recuerda a la sociedad mayoritaria que el pueblo gitano en todo su esplendor está presente y cada vez más visible en todos los ámbitos de la sociedad.

Este año las celebraciones se han realizado durante muchos días en puestos de información gestionados por entidades gitanas en toda la ciudad de Barcelona, convertidos en espacios de encuentro y conocimiento mutuo entre las diferentes personas de la sociedad.

Ha habido también espacio para reflexionar sobre el creciente antigitanismo y las herramientas y acciones que existen para combatirlo. Pero también vemos las redes sociales llenarse de imágenes y vídeos de mujeres y hombres gitanos que celebran su día. Que están orgullosos de representar a su pueblo en entidades, centros educativos, política y barrios de toda Europa.

En todas las comunidades autónomas encontramos actos de reconocimiento de este día que es un día de recogimiento y a la vez de fiesta y celebración. En torno a su reconocimiento como un día especial, cada año hay nuevos logros de nuestro pueblo para celebrar. Un ejemplo importantísimo a destacar es que mujeres gitanas de la asociación Roma Futuro, de Reino Unido, lograron que el municipio de la ciudad de Sheffield celebre el 8 de abril y ponga la bandera de nuestro pueblo en lo alto de su ayuntamiento. Esto ha sido posible por el compromiso de las mujeres y su lucha por visibilizar a nuestro pueblo cada vez más.

Como gitanos y gitanas tenemos mucho que celebrar este día. Nuestro pueblo, que durante siglos ha sido perseguido, humillado y utilizado como sinónimo de las peores características humanas, ahora empieza a recuperar su lugar. Las mujeres gitanas estamos haciendo revoluciones en diferentes espacios de nuestra sociedad. Participamos de la vida política y pública y estamos en las universidades y en las asociaciones. Nos hacemos visibles en el movimiento feminista que lucha por la igualdad y por la superación de la violencia de género. Reivindicamos la educación de calidad, con altas expectativas y resultados de excelencia, como arma para lograr la equidad para nuestro pueblo.

Hay quienes insisten en ridiculizarnos y estereotiparnos, pero esto es un periodismo añejo, está fuera de la realidad y cada vez son más las personas que nos ven por lo que somos: un pueblo libre, que sabe de honor y de igualdad. Un pueblo que respeta a sus mayores y en el que la solidaridad no se cuestiona. Somos y seremos un pueblo que sueña con un futuro en el que nuestras hijas vivan en una sociedad donde su gitaneidad sea sinónimo de saber estar, de calidad humana y un plus en su trayectoria de vida.

Este 8 de abril celebramos a nuestro pueblo que cada día camina con paso más firme.

Oprè Romà!!

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