Dos niñas en Siria. Foto de Bernabeu Farrús, CC BY 2.0

Esta semana la ONG pro derechos de la infancia Save the Children ha hecho público su último informe “No a la guerra contra la infancia”, que ofrece cifras estremecedoras e impactantes. En los últimos años se ha triplicado el número de violaciones graves contra las niñas y los niños en situaciones de conflicto armado denunciadas por Naciones Unidas, llegando a la cifra histórica de 25.000 solo en 2017, cifras que visibilizan las consecuencias directas e indirectas de las guerras sobre la infancia y que muestran que están muriendo el triple de niñas y niños que de soldados.

Con este informe la ONG quiere demostrar que la infancia es quien más sufre las consecuencias de la guerra, por lo que considera que es una guerra contra la infancia. Pues, según publican los medios, el informe revela que en los diez países más afectados por la guerra, al menos 550.000 niñas y niños menores de 5 años fallecieron entre 2013 y 2017, de un total de 870.000 personas que murieron por las consecuencias directas e indirectas de la guerra como la desnutrición, las enfermedades o la falta de agua, saneamiento y atención sanitaria. En Yemen se estima que más de 85.000 niñas y niños han muerto a causa del hambre y la falta de medicinas.

Además, se incide en que las niñas sufren la violencia sexual, por lo que son consideradas doblemente víctimas por cuestión de género y, por ello, las más vulnerables en los países en conflicto. Según se recoge, en un conflicto armado se llegan a cometer hasta seis violaciones graves contra los derechos de la infancia, como son el secuestro y el asesinato, la mutilación, el reclutamiento como soldados, los ataques a escuelas y hospitales, la negación de asistencia sanitaria y, como se ha mencionado, la violencia sexual, en especial contra las niñas.

Según remarca Helle Thorning-Schmidt, directora ejecutiva de la ONG Save the Children, que hoy mueran más menores que militares en las zonas de conflicto armado es porque se está situando a la infancia en primera línea de fuego al permitir que las guerras se trasladen a las zonas urbanas, donde reside la población civil, y porque los ataques a las escuelas u hospitales son cada vez más deliberados. Con ello la ONG quiere hacer un llamamiento a los gobiernos, que tienen en sus manos decisiones como la regulación de la venta de armas o de la edad de reclutamiento, para  que no sean cómplices de esta realidad.

La infancia es el futuro y tenemos la obligación de asegurar su pleno desarrollo protegiendo sus entornos de cualquier tipo de violencia. Como ciudadanas y ciudadanos comprometidos debemos exigir que nuestros gobiernos no miren hacia otro lado, al igual que debemos hacerlo nosotras y nosotros en nuestra comunidad.

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