Hacernos mayores puede tener varios efectos sobre cada una de nosotras. “La edad es un número” o “la juventud se lleva por dentro”, entre muchas otras, son frases que podemos usar o escuchar cuando se trata de cumplir años. Hay muchas ocurrencias para llegar a vivir más años, pero la investigación científica propone evidencias, y entre ellas, podemos encontrar la de tener más calidad de vida en edades más avanzadas.

Recientemente, el European Heart Journal publicaba Exercise, telomerase activity, and cardiovascular disease prevention [Ejercicio, actividad de la telomerasa y prevención de enfermedades cardiovasculares], un estudio de la Universidad de Newcastle en el que se analiza cómo envejecen nuestras células. En el estudio han participado 266 personas voluntarias, sanas pero sedentarias, a las que se asignaron diferentes actividades físicas con el objetivo de analizar cómo, en función de la actividad física que hacían, podían variar la longitud de los telómeros y la actividad de la telomerasa. Los dos tipos de ejercicios que se han analizado han sido, por un lado, los de resistencia aeróbica (correr, nadar, esquiar o montar en bicicleta) y, por el otro, los de resistencia de fuerza (un circuito con pesas).

Pero, ¿qué implicación tienen los telómeros y la telomerasa en nuestra calidad de vida a largo plazo? El ADN de cada persona se organiza en cromosomas. Al final de cada cromosoma hay una secuencia de ADN que se repite y que recibe el nombre de telómero. Esta se encarga de que los extremos de los cromosomas no se deterioren. Con la edad, los telómeros entran en un proceso que provoca que se acorten, lo que provoca que las células envejezcan hasta que, finalmente, ya no sean capaces de proteger el ADN.

El equipo investigador ha descubierto que un entrenamiento de resistencia aeróbica tiene más efecto preventivo para el envejecimiento de las células que un entrenamiento de resistencia de fuerza. Estas pruebas se han llevado a cabo con una muestra muy reducida de voluntariado que respondía a unas determinadas características, por lo que más investigación es necesaria para poder ampliar estos efectos a todos los diferentes grupos de personas.

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