Twitter #Scientistwhoselfie

El pasado 16 de marzo salió publicado un artículo de Science de Meghan Wright titulado “Instagram won’t solve inequality” que ha suscitado un gran revuelo por las redes al poner en debate si es útil o no que las científicas utilicen el Instagram como vía de difusión de la ciencia y de sus propias trayectorias, cuestionado a su vez que dichas prácticas no contribuyen a la superación de la desigualdad de género.  Ante tal posicionamiento, varias científicas han publicado bajo el hashtag #ScientistsWhoSelfie sus argumentos en contra de este posicionamiento al defender la libertad de cada científica a utilizar los canales de comunicación que quiera, tanto para difundir su trabajo, su estilo de vida, o lo que decida, refutando cada uno de los argumentos que Wright explicaba en su artículo, y apoyando a Samantha Yammine la instagramer científica objeto de su cuestionamiento.  Es necesario mencionar que el hashtag ya existía antes de la aparición de este debate y que se ha activado de nuevo como canal de apoyo a la libertad de la científica en usar las redes sociales como vía de difusión de la ciencia.

Una de las bases del feminismo precisamente es la libertad. Pretender cuestionar o limitar la libertad de las científicas que optan por estar activas en las redes sociales, compartiendo lo que ellas quieran, consigue lo contrario, es un flaco favor a la igualdad y por ende a la libertad. No tiene sentido contraponer que la lucha por mejorar las estructuras sociales es incompatible con ejercer un papel activo en las redes sociales, cuando sabemos que una de las fuentes de liderazgo actual de la opinión pública se ejerce precisamente en esta esfera pública.   Science se equivocó en publicar un artículo donde la crítica iba dirigida personalmente a una científica, y se equivocó también porque la consecuencia del escrito es un posicionamiento que limita la libertad de las mujeres científicas. Pero a su vez valoramos positivamente que incluyera al día siguiente un escrito de disculpa y rectificara así el error comprometiéndose a revisar su proceso editorial para no errar de nuevo en este sentido:

Editor’s note, 17 March, 12:45 p.m.: In setting the context in this opinion piece, an individual (Science Sam) was identified and many have read the article as a personal attack. This was not the intent of the author or the editors, and we apologize. We are examining our editorial process for these pieces moving forward.

Por otro lado, la propia Samantha Yammine ha respondido a este artículo por twitter diciendo que está preparando una respuesta al mismo, si bien Wright quería quitarle valor al trabajo que desempeña, Yammine tiene argumentos basados en evidencias que demuestran precisamente lo contrario. Más allá de la defensa de la libertad de cada una en publicar lo que quiera en redes sociales, Yammine también tiene evidencias como la comunicación de la ciencia por redes sociales está consiguiendo que la ciencia sea más inclusiva y accesible para todas las personas. Este argumento está apoyado por diversos estudios científicos en la misma línea.  O en artículos publicados donde el posicionamiento es precisamente el contrario, necesitamos más que nunca que circule información científica por las redes sociales para superar la desinformación o las ocurrencias que se publican en las redes sociales.

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