El primer protocolo contra el acoso sexual en las universidades españolas lo elaboró Marta Soler, entonces miembro de la Comisión de Igualdad de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona. Como pude ver en los correos que me enseñó y que todavía tiene guardados de esa época, no hubo en la comisión ninguna duda de quién lo tenía que elaborar, era la única que sabía del tema y que, además, también se había implicado en la defensa de las víctimas.

Era ya una científica del tema no solo por su experiencia en la Universidad de Harvard donde hizo el doctorado, sino también por ser la directora de CREA que había realizado la primera investigación I+D sobre Violencia de Género en las universidades (dirigida por la feminista Dra. Rosa Valls). Ahora dirige otro I+D que, entre otras cosas, pasa la misma encuesta que entonces y analiza la evolución positiva que se ha seguido hasta ahora. En esa evolución el momento más destacado es en el 2007, cuando el Parlamento español aprobó la obligación de las universidades de tomar medidas y el cambio de un sistema feudal a otro meritocrático de selección y promoción de profesorado universitario, como resultado de la investigación del CREA, del cual Marta Soler era su directora.

Las represalias contra ella y su grupo fueron muy crueles en todo momento. En su misma facultad hubo muchas resistencias al protocolo, que finalmente se aprobó el 4 de noviembre de 2011 y abrió paso a que otras facultades (Derecho, Bellas Artes y Biología) también lo hicieran ese mismo año y los dos siguientes. Pronto hubo que aplicar el protocolo de la Facultad de Economía y Empresa al catedrático JDM y, tras el proceso, fue la única de la Comisión que se negó a firmar la carta de la entonces decana diciendo que la Facultad ya no podía hacer nada más cuando el movimiento estudiantil pedía no tener clases con JDM, razón por la cual fue excluida de la Comisión. A pesar de ello, se logró que no pudiera hacer docencia. Todavía hoy está sufriendo esa persecución cuando otros miembros de esa antigua Comisión firman una carta en la que piden su destitución como directora de departamento.

Pero la principal represalia actual proviene de ciertas voces —alguna periodista, algún movimiento populista e incluso alguna investigadora— que indican que no ha aplicado el protocolo al catedrático Ramón Flecha. En la red de investigación que dirige se aplica la normativa y se apoya a las víctimas en el 100% de los casos; hasta ahora, se ha apoyado a las ocho jóvenes que han presentado denuncias. En cambio, tal y como confirma Marta Soler, nadie ha presentado ninguna denuncia contra ese catedrático, que la presenten y se aplicará igual que en todos los casos.

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