En octubre de 2020, el puerto de Barcelona fue el primero de todo mundo en obtener la estrella Lean & Green, galardón que se otorga a las empresas que reducen la huella del carbono en un 20% en 5 años. Y esto es lo realizado en esta ciudad, según certifica la consultora Ernst & Young. 

El puerto barcelonés ha llevado a cabo diversas operaciones para reducir las emisiones de dióxido de carbono, desde la renovación de la flota propia con vehículos 100% eléctricos hasta la modernización del alumbrado público con tecnología LED y el uso de energía 100% de fuentes renovables.

Concierne a uno de los objetivos fijados por la Unión Europea y la Organización Marítima Internacional atendiendo a los acuerdos de la Conferencia sobre el Clima de París, en el año 2015. La capital catalana está haciendo los deberes, y debe seguir haciéndolos cuando la superación de la pandemia vuelva a traer un importante volumen de cruceros. Estos constituyen un enorme foco de contaminación, y sobre ellos es necesario actuar de firme. Que vengan, ya que son económicamente necesarios, pero que al mismo tiempo se respete el medio ambiente.

Entre los propósitos está el de implantar la conexión eléctrica de los buques en el puerto, eliminando así las emisiones de los motores auxiliares mientras están atracados en el muelle. Un proyecto que esperamos que en este período de pausa debido a la pandemia haya cuajado debidamente. Esto, o una enorme decepción, ya que no solo de premios se vive.

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