Mary Leakey

La investigadora de la que nos ocupamos en el artículo de hoy nació en Londres, en 1913, y cuenta con el prestigio de ser considerada como una de las personas con mayor fiabilidad de su momento, por la excelencia de su investigación. Con sus excavaciones consiguió que se empezara a pensar la evolución humana de forma diferente.

Su inicio en el mundo de la arqueología fue como ilustradora de un libro de arqueología de la doctora Gertrude Caton-Thompson, The Desert Fayoum.

La primera excavación en la que participó tuvo lugar en 1934, en el Fuerte Hembury en Devon. Ese mismo año Mary realizó su propia excavación en Jaywick Sands y también publicó su primer ensayo científico.

Posteriormente, se trasladó a África donde desenterró varias herramientas de piedra, desde primitivos instrumentos corta piedra hasta hachas de mano multipropósito. ​ Estos hallazgos provenían de culturas de la Edad de Piedra, que datan de hace cien mil a dos millones de años atrás. 

En 1947, el matrimonio Leakey desenterró un cráneo de Proconsul africanus en la isla de Rusinaga. Dicho cráneo fue el primero de un simio fósil en ser encontrado; y hasta hoy sólo se conocen tres de estos simios. Hallaron cráneos de Australopithecus, de Homo  habilis y de Homo erectus. Descubrió también las huellas de Laetoli, en Tanzania, que demostraron el andar bípedo de los Australopithecus.  Sus descubrimientos fueron muy importantes para conocer la evolución humana.  

Su siguiente descubrimiento, en 1959, fue un cráneo de Australopithecus boisei de 1.75 millones de años de antigüedad. También encontraron un cráneo menos robusto de Homo habilis y huesos de una mano. 

Muchos más restos fueron encontrados en este sitio. En 1965 la pareja descubrió el cráneo de un Homo erectus, datado en un millón de años. ​

Cuando su esposo falleció, siguió trabajando en Olduvai y en Laetoli. Fue allí donde descubrió fósiles de más de 3.75 millones de años de antigüedad.  El hallazgo de Olduvai fueron los comienzos de la paleoantropología en el sentido moderno. El ritmo de las exploraciones se aceleró y al equipo de Mary Leakey se unieron geólogos, anatomistas y otros especialistas, que potenciaron el surgimiento de una fructífera aproximación multidisciplinar.

Y quince nuevas especies y un nuevo género. De 1976 a 1981 Mary y su equipo trabajaron para desenterrar las huellas de Laetoli que habían sido dejadas en la ceniza volcánica hacía 3.6 millones de años atrás.

Mary Leakey consiguió que el mundo prestara atención al escenario que fue África oriental durante los orígenes de la humanidad. 

Según los expertos, los  descubrimientos antropológicos y paleontológicos más significativos del siglo XX tuvieron lugar gracias a la exactitud y la tenacidad de Mary Leakey.

En el año 1968, la Universidad de Johannesburgo concedió a Mary Leakey su primer título honorario: el Doctorado en Ciencias. “Sus méritos alcanzan niveles tan altos que no pueden omitirse”, señalaba el prestigioso paleoantropólogo sudafricano Phillip Tobias.

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