En esta era en la que vivimos, donde las opiniones que compartimos se pueden propagar rápidamente por el mundo entero gracias a las redes sociales, puede haber problemas en la legislación relacionada con el discurso del odio que den oportunidades a que este se extienda. Y es que, cuando la legislación relacionada con las redes sociales es ineficiente, éstas se pueden convertir en un instrumento para la radicalización. Por tanto, conocer los mecanismos que rigen las dinámicas del discurso del odio online puede ser crucial. 

Respondiendo a esa necesidad, en el artículo Hidden resilience and adaptative dynamics of the global online hate ecology, han analizado el comportamiento de los grupos de odio en Facebook y VKontakte. Una de las características principales de estos grupos es que son muy resistentes. Por ejemplo, cuando son eliminados (por la administración de las plataformas sociales), se vuelven a reparar y a unir rápidamente. Además, los autores evidenciaron que prohibir el contenido del odio puede agravar el problema, ya que se pueden crear grupos que no sean tan fácilmente detectables. Por ello en el artículo se proponen cuatro tipos de intervenciones:

  1. Prohibir grupos de odio relativamente pequeños; argumentan que la mayoría de ellos lo son, y así se evita que terminen haciéndose más grandes.
  2. En los grupos grandes, puede ser más eficaz eliminar ciertos usuarios, en vez del grupo.
  3. Promover la creación de grupos antiodio, para que funcionen como “sistemas inmunes humanos”.
  4. Aprovechando que muchos grupos de odio tienen discursos contrarios, se propone que los administradores de las plataformas introduzcan grupos artificiales que les hagan interactuar, pudiendo desembocar en “batallas” que terminen eliminando grupos grandes. 

Finalmente, los autores recomiendan precaución a la hora de escoger una u otra intervención. Además, muestran que para poner soluciones a este problema no puede hacerse desde sectores individuales, sino que es necesaria la colaboración entre compañías tecnológicas, legisladores e investigadores.

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