Desde hace años las universidades estadounidenses lideran las reflexiones y las medidas efectivas en un profundo debate sobre la prevención del acoso en las relaciones profesorado-alumnado. Recientemente, universidades como Princeton se han planteado prohibir las relaciones extraacadémicas entre todo el profesorado y el alumnado, como medida preventiva del acoso. Otras universidades han matizado la prohibición, estipulando que solo se dará durante el periodo en que el alumnado esté siendo evaluado. De este modo, no se prohíben las relaciones profesor-alumno, sino aquellas en las que existe una relación de poder. La Universidad de Princeton pretende crear un entorno seguro para el alumnado, respetuoso e igualitario en todos los campus. La medida de Princeton fue impulsada a través de quejas del alumnado, que exigía medidas para acabar con las dinámicas jerárquicas y de abuso de poder.

Otras universidades como la de Illinois en Urbana-Champaign están analizando políticas académicas en esta línea más restrictiva, aunque en el caso de la Universidad de Illinois, el debate, más allá de la prohibición, plantea el consentimiento como factor clave para la prevención del acoso y el fomento de unas relaciones libres. Por eso diferencia entre estudiantes de grado y de máster o doctorado, asumiendo que en el segundo caso la vulnerabilidad es menor.  

Así mismo, la Universidad de Cornell rechazó la prohibición, abogando por una política de relaciones consensuadas y libres, no despreocupándose del acoso en ningún caso. Cornell afirma que la prohibición puede dar pie a relaciones no consensuadas escondidas, lo cual empeoraría la vulnerabilidad de las estudiantes. En el caso del MIT, tiene muchas escuelas profesionales y programas de educación para adultos por lo que muchos de sus estudiantes graduados son de una edad mayor que la de los profesores, con lo cual el factor de riesgo por la vulnerabilidad en la edad que plantean las otras no se contempla.

El año pasado, un informe sobre el acoso sexual de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina sugirió que las universidades podrían “desactivar” muchas situaciones de acoso si mejoraban las formaciones preventivas a los y las estudiantes. En general, las universidades y academias estadounidenses están liderando desde hace años la lucha contra el acoso en el contexto universitario, planteando ya nuevos paradigmas de análisis con las políticas basadas en el consenso y la libertad.

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