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Mujeres en tierra y en mar luchan cada día contra los estereotipos de género en el sector pesquero, contra las supersticiones que decían que daba mala suerte que una mujer fuera en un barco o contra las dificultades de conciliación según informa europa press. Como antídoto contra esta desigualdad, el proyecto Redmar, que lidera la Fundación para la Pesca y el Marisqueo (Fundamar),  busca la igualdad de oportunidades en el este sector.

Según datos del Instituto Social de la Marina de 2017, las mujeres representan un 5’4% de la pesca extractiva. Las tripulaciones españolas cuentan con un 4 por ciento de mujeres, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, pero la cifra no distingue entre la pesca más artesanal o de bajura y la de altura, la que se practica lejos de casa, en países como Maldivas.

Con el fin de buscar la igualdad de oportunidades, desde Fundamar lanzaron, junto a la Organización de Productores de Buques Congeladores de Merlúcidos, Cefalópodos y Especies Varias (OPPC-3), el proyecto Redmar para evaluar la inserción de la mujer en buques pesqueros, ya que hasta la fecha ellas participaban en calidad de observadoras, biólogas o como control de pesquerías, todas ellas cualificadas, pero no en otras tareas marítimo-pesqueras.

Durante 2018 pusieron en marcha el proyecto Redmar II, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, con el que se han realizado embarques de mujeres con titulación náutico-pesquera. Entre los resultados de este proyecto se encuentra que a lo largo de 2018 se ha procurado el embarque de dos mujeres lo que permitió que en 2019 una de ellas volviera a ser contratada como segundo oficial  y que en el mes de febrero de este año se embarcara otra mujer, Arantxa Toriza, como segundo oficial de puente en la flota de las Malvinas.

Toriza apunta que la discriminación viene dada por la falta de oportunidades ya que si un armador tiene currículos de hombres y mujeres es más probable que coja a un hombre. También afirma que una vez dentro, no observa discriminación; ella siempre se ha sentido muy respetada.

Pilar Estévez es una mujer armadora de Ventas Recaré y dirige tres barcos que pescan en Gran Sol. Ella sí que ha observado dificultades para introducir a las mujeres en tripulaciones aunque afirma que en sus barcos no existe resistencia alguna ya que ha avisado a sus tripulaciones de que este año irán mujeres a bordo. En cuanto a la conciliación familiar, Pilar reconoce que las mujeres lo que sí necesitan es una red de apoyo para poder hacer frente a los días que pasan lejos de casa.

Otra mujer en el sector de la pesca con una alta cualificación profesional es Uxía López-Doriga Sandoval. Ha realizado trabajos desde 2012 como observadora bióloga en barcos en Canadá, Islandia y Noruega, y no ha tenido ninguna mala experiencia o discriminación, pero constata que el sector va demasiado lento en la incorporación de la mujer y que existe un “techo de cristal”. Ella ahora está realizando su tesis doctoral en Barcelona.

Una vez más las trayectorias profesionales y personales de estas mujeres pueden servir de inspiración y ejemplo a muchas otras que quieran también romper las barreras que hay en el sector pesquero abriendo más y más caminos a las que vienen detrás.

Aquí podéis encontrar los enlaces a dos relatos de dos mujeres que han embarcado: Embarque I y Embarque II.



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