Sin duda ayer fue una jornada histórica. Más de seis millones de mujeres de todos los sectores secundaron la huelga en España, las que no podían por diversos motivos también expresaron o se unieron en otros momentos. Las mujeres que pudieron secundarla no se olvidaron en ningún momento de las mujeres que no pudieron. Muchas repetían estamos aquí también por las que no pueden estar, sobre todo por las mujeres que han sido asesinadas.  Nunca en otro momento se había vivido un movimiento feminista tan diverso donde todas las mujeres han expresado su reclamo en la construcción de una sociedad realmente igualitaria y libre de violencia.  La solidaridad también ha estado presente “Somos mujeres y somos diversas, si nos tocan a una nos tocan a todas”, así como un clamor por la libertad “Yo decido como me visto y con quien me desvisto”, la denuncia a las situaciones de desigualdad de todas en el ámbito laboral, el acoso sexual que sufren las mujeres más vulnerables como es el caso de las trabajadoras domésticas, las mujeres migrantes y las que son explotadas sexualmente. Así como el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado, las mujeres que han cargado con las tareas de cuidado familiar merecemos también reconocimiento social y legal como es en el caso de las pensiones.

Hemos dicho basta. Las calles de todas las ciudades y poblaciones se han llenado expresando un clamor para decir hasta aquí. Basta a todas las violencias machistas que nos agreden día a día.  Y hoy ya no somos las mismas que ayer.  Se ha dado un paso más, y no estamos solas, en todos los países del mundo, las mujeres han salido a la calle para reclamar más que nunca el fin de la violencia hacia las mujeres y la igualdad real y efectiva.

Las protagonistas hemos sido todas, de diferentes edades, culturas, religiones, y no hay mejor dato informativo que las imágenes y mensajes que han inundado hoy las redes sociales, el espacio público, tal y como se ha recogido, se ha desbordado por la participación de todas y cada una de nosotras. Como se ha insistido el movimiento no se acaba con la jornada histórica, sino continua hoy y mañana, hasta que el sueño de un mundo feminista y libre de violencia sea real en cada uno de los lugares de este planeta.

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