UNICEF ha impulsado la campaña Poner fin al matrimonio infantil e invertir en los derechos de las niñas, una iniciativa que introduce un elemento especialmente relevante para avanzar en la prevención: la inclusión de sus voces, de quienes conocen de primera mano las barreras que limitan sus derechos u oportunidades, y lo ha hecho a través de las propias niñas, las organizaciones de niñas y las redes que lideran.
Según las estimaciones de UNICEF para 2026, aproximadamente una de cada cinco niñas contrae matrimonio antes de cumplir los 18 años, una realidad que puede limitar su continuidad educativa, su autonomía y sus posibilidades de vivir libre de violencia. La campaña sitúa a las niñas no solo como destinatarias de protección, sino también como protagonistas en la construcción de respuestas. El diseño de actuaciones preventivas que tengan en cuenta sus experiencias, necesidades y propuestas pasa por escuchar sus voces y reconocer el liderazgo de las organizaciones de niñas.
UNICEF señala que la pobreza, las desigualdades de género, las normas sociales discriminatorias y las dificultades para acceder a la educación contribuyen a mantener el matrimonio infantil en diferentes contextos. Así pues, entre las medidas que promueve se encuentran garantizar la permanencia de las niñas en la escuela, ampliar el acceso a servicios de salud y protección, trabajar con las familias y comunidades para transformar las normas que sostienen estas prácticas y apoyar el liderazgo de las propias adolescentes.
La organización recuerda que, durante los últimos 25 años, se estima que se han evitado 68 millones de matrimonios infantiles gracias a avances relacionados con la educación, las reformas legislativas y la protección social mostrando que es posible transformar las condiciones que favorecen esta vulneración de derechos. Participar de aquellas decisiones que nos afectan debería ser un derecho ejercido de forma real para cualquier ciudadano o ciudadana. UNICEF impulsa iniciativas en las que adolescentes y mujeres jóvenes de distintos países contribuyen con sus propuestas a las políticas y programas de la organización, también en cuestiones relacionadas con el matrimonio infantil y la violencia de género. Reconocer y fortalecer estas redes supone abrir espacios para que las niñas no solo puedan expresar sus preocupaciones, sino también participar en la identificación de soluciones y en las decisiones que afectan a su futuro y formar parte de la construcción de sociedades en las que puedan crecer, estudiar y decidir todas libremente sobre sus propias vidas.
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