La semana pasada se publicó la noticia de la detención de un profesor en Argentona por haber agredido sexualmente a más de 70 menores como mínimo porque las investigaciones siguen ejecutándose.

Dicho profesor trabajaba en cinco escuelas y además en diferentes campamentos de verano, e incluso realiza estrategias de grooming para ganarse la confianza de las familias para acoger a sus hijos en su casa.   Según la información disponible, una vez intervinieron en su lugar de residencia encontraron diverso material audiovisual reflejando las agresiones sexuales cometidas contra menores, y evidencias de como mantenía dichos abusos sexuales a lo largo del tiempo, como ejemplo dos años.

La cuestión que radica en este hecho es, la necesidad urgente de aplicar las evidencias científicas sobre prevención de abusos sexuales, tal y como se indica, el problema también recae en los entornos y las personas adultas que están testimoniando a este profesor, donde seguramente se podían identificar conductas abusivas y poder frenarlo antes de que cometiera los abusos.  Por ello es muy necesario la formación en prevención, pero desde las evidencias científicas de impacto social, no desde las ocurrencias que no ayudan e incluso generan situaciones peores. 

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