La primera infancia es un momento privilegiado para fomentar las habilidades lingüísticas que repercuten en muchas áreas del desarrollo infantil y en la adquisición de nuevos conocimientos, la regulación de las emociones y la relación con otras personas. Además son claves en el aprendizaje y el éxito escolar, pues es a través de las interacciones y el diálogo como podemos aumentar y consolidar lo que aprendemos. Por todo esto, la socialización más allá del contexto familiar es muy importante y mejorar el desarrollo del lenguaje se convierte en un objetivo central de la Educación Infantil. 

En el artículo Teaching the Teachers About Language Support Strategies: Effects on Young Children’s Language Development, publicado en la revista “Frontiers in Psychology”, se desarrolla la intervención “Feeling Thinking Talking” (Sentir, Pensar y Hablar). Esta intervención, realizada en Alemania, consistió en enseñar al profesorado de Educación Infantil de 28 grupos de 13 escuelas de zonas rurales y urbanas, estrategias de apoyo lingüístico para utilizarlas en las conversaciones cotidianas con los niños y las niñas a su cargo. Al evaluar la intervención mediante pruebas objetivas de gramática, vocabulario y memoria de trabajo antes y después, demostraron que el alumnado enseñado por las maestras y maestros del grupo de intervención progresó más rápidamente en su comprensión de las oraciones, su aplicación de las reglas morfológicas y su memoria para las oraciones. Los resultados sugieren que la capacidad de procesamiento del lenguaje complejo en los niños y las niñas pequeños puede promoverse mediante una intervención dirigida por el profesorado de Educación Infantil y que la mejora de las habilidades lingüísticas favorecerá el éxito académico y social de todos los niños y las niñas en la escuela.

La intervención “Feeling Thinking Talking” permitió a las maestras y a los maestros crear un enfoque conversacional conjunto con los niños y las niñas en diferentes contextos y situaciones de aula. Consistió en guiar al profesorado para iniciar intercambios verbales sostenidos con el alumnado sobre experiencias relacionadas con sus emociones y el mundo exterior que les rodea a través de los ámbitos del conocimiento de las emociones y el pensamiento científico. Para ello, se entrenaron tres estrategias de apoyo lingüístico:

  • Presentar un input lingüístico frecuente y altamente informativo con conversaciones paralelas que aportan vocabulario nuevo a acciones, pensamientos o sentimientos que no puede expresar, o mediante expresiones que repiten parte del discurso anterior del niño o la niña.
  • Provocar la conversación con preguntas abiertas que contribuyen a la adquisición del lenguaje al pedir al niño o la niña que produzca una respuesta compleja.
  • Retroalimentar o añadir información nueva al enunciado emitido por el niño o la niña (ampliación) o repetir con la gramática, el léxico, etc., adecuados (corrección indirecta). 

Los resultados del estudio subrayan la importancia de dotar de una mayor calidad a los diálogos que el profesorado de Educación Infantil ofrecemos a las niñas y los niños, destacando el impacto positivo que la intervención ha tenido en el profesorado, capacitándoles para fomentar habilidades de procesamiento del lenguaje complejo durante sus actividades diarias en una variedad de entornos y con todo el alumnado, sin excepción. Además, debido a que estas habilidades lingüísticas son parte del registro del lenguaje académico, la intervención sirvió para mejorar la preparación del alumnado para la educación posterior dotándolo de más herramientas para un mejor futuro académico y social.

Secciones: subportada