Cuando tanto Europa como los Estados Unidos están llevando a cabo una política salvaje contra la inmigración, habría que recordar las épocas en que los gobiernos se mostraban no solo más sensibles sino más sensatos. Ningún país occidental habría alcanzado el desarrollo científico de que goza actualmente sin las aportaciones indiscriminadas del conjunto del género humano. Las fronteras deberían continuar despejadas para acoger a todo ser humano, dado que, a fin de cuentas, semejantes son los que acogen y los acogidos. Una apertura por pura humanidad, por abrirse a recibir aportaciones que pueden ser tan modestas y necesarias como las de un obrero, o eminentes como por ejemplo la de la neoyorquina Gertrude Belle Elion, hija de inmigrantes judíos y Premio Nobel de Fisiología y Medicina. 

Con la ceguera y la perversidad del momento en los Estados Unidos de Donald Trump, sus padres no habrían obtenido el permiso de entrada y de residencia, con lo cual ella no hubiera aportado al país sus descubrimientos en Medicina. Quizás habría desarrollado su talento en otro lugar, pero esto no deja de ser una suposición. Lo cierto es que Gertrude Belle Elion se licenció en Química en el Hunter College en 1937, y tras cursar un máster en la Universidad de Nueva York se especializó en bioquímica y farmacología. Pionera, ya que en aquel año de 1941 era la única mujer matriculada, sus estudios la condujeron al descubrimiento de nuevos específicos contra enfermedades como la leucemia, la gota, algunos tipos de meningitis y septicemia, contra el virus Herpes e incluso para mejorar el tratamiento del cáncer.

En 1988 fue galardonada con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, viendo reconocidos “sus descubrimientos de los principios clave sobre el desarrollo y el tratamiento de medicamentos»Gertrude Belle Elion permaneció soltera tras sufrir la pérdida de su prometido en 1941, víctima de una endocarditis bacteriana, afección por aquel entonces todavía incurable. Ella murió en Estados Unidos en 1999, y de haber tenido hijos, ahora serían ciudadanos de pleno derecho como lo fue ella, descendiente de inmigrantes judíos.

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