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Una de las afirmaciones más favorables a la violencia sexual y política es que está en los genes, es biológica, instintiva y, por tanto, inevitable. Un neurocientífico español lo afirma rotundamente: ““A las chicas adolescentes hay que enseñarles cómo es la violencia masculina, que se lleva en los genes, y al chico, el respeto por la mujer y el control de sus instintos. Porque lo que somos no se puede cambiar”. Sin embargo, como escribió ya hace dos décadas el Premio Nobel Kandel, la neurociencia ha demostrado que “pese a todas las enseñanzas acerca de que los genes del cerebro gobiernan nuestro comportamiento y son los dueños absolutos de nuestro destino, esos experimentos demostraban que en el cerebro y en las bacterias por igual, los genes también son servidores del medio ambiente. Los acontecimientos del medio son su guía”.

La teoría de la sociedad dialógica demuestra que es el diálogo el que nos hizo seres humanos y el que sigue transformándonos continuamente y podemos decidir libremente la orientación de ese cambio eligiendo con  quiénes interactuamos y cómo lo hacemos. Ya había dicho el padre de la neurociencia, Ramón y Cajal, que “todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”. Por otro lado el mismo Kandel afirma que solo leyendo un libro ya cambia nuestro cerebro. Si personas violentas logran someternos a relacionarnos con ellas, si el discurso coercitivo nos coacciona a seguir como referentes a intelectuales nazis, si el capital depredador nos coacciona a leer o depender en redes sociales de mensajes violentos, entonces desarrollamos actitudes agresivas y/o sumisión a la agresividad. Muy equivocadamente, la pseudobiología afirma que esos comportamientos adquiridos son innatos e inevitables. El mencionado autor español dice que lo que somos no se puede cambiar y de ahí saca la consecuencia de que hay que enseñar a las chicas cómo es la violencia masculina. Por el contrario, la neurociencia y el conjunto de las ciencias dicen que sí podemos cambiar lo que somos y  que, ante un chico violento, no tenemos que comprender su violencia sino rechazarla y erradicarla.

Los nazis son  violentos y machistas, se merecen y tienen el rechazo de toda chica feminista, rechazarlos es la mejor colaboración que podemos hacer con todas las chicas del mundo, con la mejora de la sociedad e incluso con el cambio de ellos mismos. Si en lugar de rechazo encuentran en chicas “comprensión” serán cada vez más nazis, más violentos, más machistas.

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