Un número cada vez mayor del estudiantado busca apoyo de salud mental mientras está en la universidad. En este caso, se necesita evidencia clara de la mejor configuración de los servicios de apoyo para los y las estudiantes. La mayoría de las evaluaciones de estos servicios se han centrado en el asesoramiento (‘counselling’), con poca evaluación de los servicios de apoyo de baja intensidad, como los equipos no clínicos de bienestar y salud mental o el apoyo al bienestar del alojamiento para el estudiantado. 

Este estudio cualitativo, Student mental health support: A qualitative evaluation of new well-being services at a UK university, aborda esa brecha, examinando las experiencias de los y las estudiantes y del personal de los nuevos asesores de bienestar (‘well-being advisers’) en departamentos académicos y residencias universitarias de una universidad del Reino Unido. El trabajo se realizó en 2018, lo que marca un cambio radical en la prestación de apoyo social. A nivel metodológico, las autoras y autores de este estudio utilizan un análisis temático reflexivo con datos recopilados en 40 grupos focales y entrevistas aproximadamente 18 meses después del lanzamiento del servicio. El análisis llevó a que se identificaran cinco temas: Amigo de confianza; Enfoque conjunto; Proactivo versus reactivo; Pertenencia; y A mi universidad le importa

Los ‘asesores de bienestar’ ofrecieron apoyo oportuno y de baja intensidad como una adición al alcance y accesible a la prestación académica, clínica y en línea. Sin embargo, la evidencia mostró desafíos operativos, como el intercambio de datos entre el personal académico, profesional y de servicios de apoyo. El volumen de estudiantado que buscaba apoyo también pareció comprometer los recursos destinados al trabajo preventivo y de desarrollo comunitario, particularmente en alojamiento para estudiantes. 

Las preocupaciones persistieron para los y las estudiantes que no buscan ayuda, y los hallazgos subrayan la importancia de las cuestiones de pertenencia, conexión y representación en relación con el apoyo al bienestar. Según las y los autores del estudio, esta inversión en bienestar tan visible pareció cambiar una narrativa cultural negativa que estaba socavando la confianza del estudiantado y el personal hacia una de mayor seguridad en el apoyo. 

Las conclusiones presentadas en este artículo tienen implicaciones para la configuración del servicio de apoyo a estudiantes y enfatizan la importancia de un enfoque integral de bienestar universitario. Cada vez más estudiantado recurrirá a estos servicios para su equilibrio físico y mental en la academia, y las universidades ya están empezando a tomar cartas en el asunto.  

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